El Ministerio de Ambiente lanzó este sábado una alerta urgente a la población de Chocó, el Eje Cafetero y el Valle del Cauca para que se extreme la prevención de incendios forestales, ante el riesgo de que el sistema de socorro colapse por la confluencia de la emergencia sísmica, las condiciones de sequía propias del fenómeno de El Niño y la alta probabilidad de que el fuego se desate por acciones humanas.
En Colombia, cerca del 95% de los incendios forestales tienen origen antrópico, una cifra que vincula el Ministerio con prácticas cotidianas como quemas agrícolas sin control, fogatas mal apagadas, piromanía y el arrojo de colillas de cigarrillo o fósforos encendidos en zonas de matorral seco.
En el contexto actual, con brigadas de socorro desplegadas por el terremoto de magnitud 7,4 y con ecosistemas ya debilitados, una chispa descuidada podría desatar una crisis paralela que las autoridades no están en capacidad de atender con la misma celeridad.
La advertencia incluye recomendaciones concretas: evitar quemas controladas y fogatas, no arrojar vidrios, colillas o fósforos en zonas montañosas y denunciar actos criminales relacionados con la provocación de fuegos. El llamado busca convertir a la ciudadanía en un aliado estratégico para proteger la cobertura vegetal y las comunidades asentadas en zonas vulnerables.
El costo ecológico de un incendio en estas condiciones es elevado y de largo aliento. Según estudios de la cartera ambiental, un bosque afectado por el fuego puede tardar entre 25 y 30 años en recuperarse, siempre que se implementen estrategias de restauración activas, aunque incluso después de ese proceso el ecosistema rara vez recupera sus condiciones originales de biodiversidad y estructura vegetal.
La alerta cobra mayor relevancia con la consolidación del fenómeno de El Niño, proyectado como uno de los más intensos en la historia del país, que eleva las temperaturas y reduce la humedad en amplias regiones, creando un escenario propicio para la propagación rápida del fuego.
Ante este panorama, Colombia cuenta con 80 brigadas forestales comunitarias desplegadas en municipios y departamentos priorizados, cuyo trabajo se centra en la prevención, la vigilancia temprana y el fortalecimiento de las capacidades locales para detectar y contener incendios antes de que escalen fuera de control.
El Ministerio subraya que, en medio de la emergencia por el terremoto, la saturación de los organismos de socorro es un riesgo real y que la prevención colectiva es la herramienta más efectiva para evitar que los ecosistemas del suroccidente colombiano sufran un golpe adicional al que ya han recibido.

