Una impecable cúpula policial

Los colombianos podemos estar tranquilos. El Presidente de la República ha designado una cúpula policial de lujo, conformada por tres generales de la República con excelsas condiciones personales, trayectoria impecable y una acumulación de resultados estratégicos por más de tres décadas. Oficiales confiables y reconocidos por las más importantes agencias de inteligencia, investigación y seguridad del mundo.

El expresidente Petro los retira, porque, junto a otros destacados oficiales, representaban experiencia excepcional en la lucha contra el narcotráfico, el terrorismo y el crimen organizado. Anulando un enorme potencial. Una vez dijo: “A Colombia no le sirven los oficiales a los que les gustan los ríos de sangre”. Hoy, el Presidente De La Espriella, con total acierto, los reintegra. Precisamente por las mismas razones que, irónicamente y en su consabido delirio, esgrimió su antecesor.

A los generales Alejandro Barrera, Norberto Mujica y Ricardo Alarcón no solo los une una gran amistad de hermanos, también de respeto mutuo y similares principios. Conforman una generación de cadetes que fuimos formados y entrenados con igual rasero. Ingresamos a la Escuela de Cadetes de Policía General Santander el 26 de enero de 1988. Fuimos educados por comandantes extraordinarios que forjaron nuestro carácter, sentido humanista, visión estratégica y competencias orientadas a resultados. Se graduaron con honores de la promoción 060 de oficiales, la que ha sido un unicornio en la historia de la Policía Nacional, con el mayor número de oficiales generales y tres directores de la Policía, entre ellos el general Fausto Salinas, de Ecuador.

No es casualidad que nuestro curso llevara el nombre del expresidente Alberto Lleras Camargo. Recordemos una de sus frases célebres: “Habrá buen o mal gobierno, si hay buena o mala policía”. Y es aquí donde subyace, el reto histórico que llevarán sobre sus hombros estos tres insignes Generales y su equipo. Porque fueron reintegrados en una coyuntura atípica y desafiante, para marcar la diferencia y hacer historia.

No comparto, por principio, el reintegro de generales de la reserva para asumir las comandancias de las fuerzas. Sin duda alguna, las politiza. Pero hoy la Policía lo necesita y con urgencia. Ojalá la nueva cúpula, cimiente las bases para recuperar la sucesión natural del mando. La institución fue menoscabada y vilipendiada por el expresidente Petro y su Pacto Histórico. Critiqué sin descanso las malas maneras, el desprecio, el maltrato y el intento por influenciar perversamente la mentalidad de los policías, pretendiendo generar divisiones entre los distintos niveles jerárquicos.

Fue muy grave, que nombrara y prescindiera de los directores generales y de otros oficiales, sin el más mínimo respeto por su dignidad, su carrera y sus familias. No hubo siquiera una llamada de gratitud al despedirlos. En cuatro años designó cuatro directores y ordenó retirar o desplazar a quienes adelantaban las investigaciones más estratégicas con la Fiscalía. Investigaciones que nunca acató, porque involucraban a su gobierno en casos de corrupción y con la excusa de que eran montajes y persecución.

A la nueva cúpula policial le corresponderá afrontar escenarios difíciles frente al orden público, la criminalidad y la violencia. El Bloque de Defensa para la Seguridad Urbana, que actuará articuladamente con mandatarios regionales, es un desafío serio y dispendioso, pero no imposible.  Es importante evitar su militarización. Los objetivos de alto valor anunciados por el Presidente en sus empalmes regionales, serán otra prioridad que azota las regiones. Y el manejo inteligente y ponderado de la denominada “desobediencia civil”, o de la “combinación de formas de lucha”, que proyecta la oposición, será una verdadera prueba de fuego.

Y finalmente, este trinomio de oro posee sobrado conocimiento, experiencia y legitimidad para recobrar la confianza ciudadana y de la comunidad internacional.  Con una ventaja, no tienen aspiraciones electorales. El reto entonces será, avanzar, sin dilaciones, en acción conjunta con nuestras Fuerzas Militares y el resto del Estado, para cerrar la herida más abierta que agoniza en los colombianos: la recuperación definitiva de los territorios del narcotráfico, el terrorismo, el crimen organizado, las economías ilícitas y la violencia.

La ecuación es simple: si esto no ocurre, no habrá Patria Milagro. Por lo tanto, seguiremos condenados a repetir estos ciclos interminables de constante amenaza a nuestra democracia.

*Exdirector de la Policía Fiscal Aduanera

Articulos relacionados

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Ultimos articulos