JEP acepta a Saúl Severini tras acusar a decenas de políticos

La Unidad Investigativa de Caracol Radio reveló la confesión inédita del excomandante paramilitar Saúl Severini, quien comando en Pivijay una amplia zona de influencia a las Autodefensas. Por primera vez declaró sus crímenes ante la justicia.

Se conoció ayer que la Sala de Reconocimiento de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) aceptó el sometimiento del ganadero y fundador del Frente Pivijay de las Autodefensas, Saúl Severini Caballero, tras lanzar graves acusaciones contra más de medio centenar de dirigentes políticos de los pueblos del Magdalena y revelar las alianzas que tuvieron con las autodefensas que dirigió para alcanzar posiciones en alcaldías. Concejos y Asamblea.

Para los magistrados, quienes admitieron a Severini como un eventual máximo responsable de los graves crímenes ocurridos en la región del Magdalena, no habría ostentado la condición de paramilitar sino de tercero civil financiador de las estructuras paramilitares del departamento del Magdalena.

De acuerdo con la decisión de 36 páginas conocida en integridad y revelada por Caracol Radio, los aportes a la verdad de Severini fueron calificados como relevantes y su rol como enlace entre las Autodefensas y el sector económico y político del Magdalena y el Cesar habría sido prominente.

La admisión de Saúl Severini ante la jurisdicción transicional se produce luego se diera a conocer por la misma Caracol Radio  confesión del fundador del Frente Pivijay.

Severini admitió su responsabilidad por más de 220 asesinatos, por masacres, y sindicó a decenas de políticos, militares y empresarios, de tener supuesta relación con las Autodefensas. La Jurisdicción dijo además, que todo lo dicho por el confeso paramilitar condenado a 33 años de cárcel por el asesinato de una docente, debe someterse a verificación e investigación.

LA CONFESIÒN ANTE LA JEP

Su rostro era desconocido para la opinión pública. Incluso lo dieron por muerto. Tras 16 años de huirle a la justicia, que lo condenó a 33 años de cárcel por el asesinato de la docente Ledys Marina Pertuz, el exjefe paramilitar Saúl Severini Caballero entregó a la Justicia Especial para la Paz (JEP) su declaración sobre su papel en la llegada y el desarrollo de las autodefensas en el sur del Magdalena.

La Unidad Investigativa de Caracol Radio tuvo acceso a las dos audiencias que ha tenido, como solicitante de sometimiento a la justicia transicional, en las que aceptó su responsabilidad en 229 homicidios y relacionó con las extintas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) a políticos, ganaderos, militares y policías.

Severini indicó que la persona que dio inicio al auge paramilitar en su departamento fue el señalado exparamilitar Jorge Gnecco, asesinado en 2001 sin haber sido juzgado. Severini le dijo a la JEP que tocó la puerta de Gnecco en 1998, con el fin de llevar a los paramilitares al sur del Magdalena, para que combatieran a las Farc y al Eln, tal como estaba ocurriendo en ese momento en el Cesar. Gnecco se habría comprometido a tenderle un puente con Carlos Castaño, con quien finalmente se reunió.

ASÍ EMPEZARON

Así se habría sellado el pacto que se cobró cientos de vidas en Pivijay, Salamina y otros municipios del Magdalena, y que originó varias de las más horrorosas masacres durante el conflicto armado.

De acuerdo con el relato de Severini, el siguiente paso fue conseguir 100 millones de pesos entre varios ganaderos. El dinero, recogido por él, habría sido entregado a Jorge Gnecco Cerchar en su casa de El Rodadero, en Santa Marta, por orden de Castaño, para financiar la llegada del sangriento Frente Pivijay.

El declarante fue enfático en los nombres de los cinco ganaderos que habrían entregado 20 millones cada uno para echar a andar el nuevo escuadrón de la muerte: “Me reuní con los ganaderos de más confianza, con el doctor Silvio Severini, primo de mi papá; con el señor Hernando Asmar, con el señor Tarquinio Llanos y después, en la ciudad de Barranquilla, con el señor José Gamarra Sierra y su hermano Andrés Gamarra”, manifestó.

Al poco tiempo comenzaron los asesinatos selectivos. Con el apoyo de ganaderos y otros financiadores, narró Severini, las AUC controlaron rápidamente a los comandantes de las estaciones de Policía de Pivijay, Salamina y Cerro de San Antonio. Incluso habrían llegado hasta la cabeza de esta fuerza en Magdalena, el general (r) Óscar Gamboa Argüello, comandante de la Policía Departamental, a quien se refirió como una ficha de los ‘paras’.

El Ejército no se habría quedado atrás. Tanto el Batallón Córdoba como el Gaula del Magdalena, con sede en Santa Marta, pasando por la Segunda Brigada en Barranquilla, bajo el mando del general Fredy Padilla de León, trabajaban con las autodefensas, aseguró Severini. Según él, militares y ‘paras’ operaban conjuntamente. Las pobres capacidades del Ejército habrían favorecido esa alianza, en la que unos mataban y los otros guardaban silencio.

Paralelamente, la vida política era controlada por Neyla Alfredina Soto, alias Sonia o La Sombrerona, señalada lugarteniente de las AUC en el Magdalena, quien murió en 2016 sin ser condenada, a pesar del rosario de testimonios en su contra.

Severini señala que esta mujer, de baja estatura, recibía las hojas de vida de todo aquel que quería aspirar a un cargo público, especialmente en el sector de la salud. Incluso habría manejado la contratación para que los recursos públicos quedaran en manos de los paramilitares y fortalecieran la guerra, y articulado varios acuerdos entre la clase gobernante del Magdalena y los ‘paras’.

El exparamilitar le entregó a la JEP los detalles de su participación y conocimiento de distintas reuniones enmarcadas en los pactos de Chivolo (2000) y Pivijay (2001), con los que la clase política de Magdalena y el paramilitarismo se fundieron en uno solo. Y contó que participó de uno de estos encuentros, a finales del año 2000, en zona rural de Pivijay (Magdalena): “Yo estuve en esa reunión, una de tantas que hubo en el corregimiento de Las Piedras. Personas de esos (cinco) municipios entregaban las hojas de vida. A esa reunión me invitó alias Sonia, como dirigente ganadero, y otros ganaderos estuvieron ahí. Estuvieron los señores Ramón Prieto Jure, Jairo Pabón y Jaime Pertuz. Presencié cómo los aspirantes entregaron las hojas de vida para el periodo 2001 a 2003 en alcaldías y concejos”.

En el caso particular de Pivijay, Severini sindicó al alcalde, Jorge Iván Salah, de ser firmante del pacto ilegal que se cerró en ese municipio y estrecho colaborador de las autodefensas para la comisión de homicidios.

“Este señor, aparte de haberse hecho concejal porque llevó su hoja de vida, le suministró a alias Esteban (Tomás Gregorio Freyle, primer comandante militar del Frente Pivijay) mucha información de la zona de Piñuela y Paraíso, de donde es oriundo. Él fue concejal en el periodo 2001 a 2003, repitió en el periodo 2004 a 2007, y actualmente es el alcalde de Pivijay”, denunció el confeso exparamilitar. También señaló a los exdiputados Fernando Mozo y Franklin Lozano, condenado y padre del representante a la Cámara Franklin Lozano de la Ossa.

EL PACTO DE CHIVOLO

Sobre el Pacto de Chivolo, Severini afirmó que fue enterado por el exalcalde Ramón Prieto Jure de la participación de diversos políticos departamentales y locales, bajo el liderazgo de Neyla Alfredina Soto, ‘La Sombrerona’.

Saúl Severini no se limitó a entregar decenas de nombres de políticos locales. El exjefe paramilitar también acusó a José Félix Lafaurie, presidente ejecutivo de Fedegán, de haber tenido relación directa con el paramilitarismo y de haber llegado a la cabeza del gremio por orden de Salvatore Mancuso, entonces jefe del Estado Mayor de las AUC (2004).

 “Me consta que el señor Lafaurie fue elegido por las AUC. Yo estuve en el Centro de Convenciones de Cartagena para su elección. La orden para los ganaderos era que se tenía que votar por él para la presidencia de Fedegán. La orden la dio el señor Salvatore Mancuso y a mí me llegó la razón por medio del ganadero Hernando Asmar”, aseveró.

Según él, el exrepresentante José Gamarra Sierra lo ayudó a conseguir los votos que Lafaurie necesitaba en Magdalena. El ganadero Celso ‘Chechito’ Castro Gnecco se habría encargado de hacer lo mismo en Cesar. La relación con Lafaurie habría sido tan cercana que su hermano Carlos Severini y él le habrían servido de choferes al líder ganadero para que pudiera reunirse con Salvatore Mancuso en Ralito, en compañía de Neyla Soto, ‘La Sombrerona’.

 “En el mes de agosto del año 2004, después de ser elegido (Lafaurie), me llega nuevamente una razón del señor Hernando Asmar, para solicitarme que trasladara al señor José Félix Lafaurie a la población de Ralito. No recuerdo cómo lo contacté, creo que fue por medio de mi hermano, que era su amigo. Personalmente lo llevé a Ralito en el mes de diciembre del mismo año. Nos encontramos en el hotel Sinú, ubicado en la ciudad de Montería, donde debe reposar el registro (…). De allí salimos para Ralito, llegamos a la casa de alias Sonia, y allí se reunió con el señor Salvatore Mancuso”, relató Severini el primero de los supuestos encuentros.

ES UN BANDIDO

Desde Estados Unidos, Lafaurie respondió que no conoce a Saúl Severini, sino a su hermano Carlos. “Ese es un criminal que busca negociar sobre mentiras”, dijo sobre el hombre que pretende un cupo en la JEP.

Saúl Severini señaló al general (r) Freddy Padilla de León, excomandante de las Fuerzas Militares, de haber entregado a los paramilitares al guía que usaron para cometer tres de las masacres más escabrosas del Magdalena, durante los años más sangrientos del conflicto armado: las de Nueva Venecia, Santa Rita y Trojas de Cataca, que dejaron decenas de muertos.

El ganadero afirmó ser testigo directo de los hechos que atribuye a Padilla de León. Dijo que en 1999 fue citado por el entonces comandante de la Segunda Brigada del Ejército a la Sala de Guerra de esta guarnición, en Barranquilla. Allí habría visto por primera vez al capturado alias Yovanny, integrante de la guerrilla del Eln, quien supuestamente tenía la misión de matarlo.

El testigo cuenta que el alto oficial le dio dos opciones: denunciar y que ‘Yovanny’ fuera judicializado o dejárselo al Ejército con el fin de usarlo para adelantar “operaciones”. Severini se inclinó por la segunda opción. No obstante, eventualmente encontró a ‘Yovanny’ trabajando con los paramilitares. De acuerdo con su relato, el comandante del frente Pivijay, Tomás Freyle Guillén, ‘Esteban’, le dijo que el hombre estaba allí por orden del general Padilla, y que sabía de la reunión entre este y Severini, en la Segunda Brigada.

LA MASACRE DE NUEVA VENENCIA

“Voy a mencionar lo de la masacre de Nueva Venecia. Aquí tiene un papel importante el general Freddy Padilla de León, comandante de la Segunda Brigada en Barranquilla, que es la persona que le entrega al Frente Pivijay a alias ‘Yovanny’, que era un integrante del Eln. Con él como guía, el Frente Pivijay comete la Masacre de Nueva Venecia”, subrayó.

Severini también señaló al excomandante de las Fuerzas Militares de haber sugerido que los ganaderos respaldaran a los paramilitares. Y habló de un encuentro al que habrían asistido Rafael Ortiz, ‘El Gordo’ Restrepo, Luis Vicente Caballero y su primo José Vicente Llinás. “La sugerencia que Padilla les hizo a esos ganaderos fue que apoyaran a las autodefensas”, narró.

Los políticos nombrados

Nombres de los políticos que, según Severini, habrían entregado sus hojas de vida a las AUC para recibir su apoyo en las elecciones locales entre 2001 y 2007):

Municipio de Pivijay: Alcalde: Ramón Prieto Jure, conocido como ‘Moncho Prieto’. Concejales: Carlos Mozo, Juan Herrera, José Orozco, Julio Polo, Manuel Pimienta, Oscar Pabón, Álvaro Paternostro, Alfredo Salazar, Rodolfo Carrascal, Jorge Luis Ternera, Jaider Moya, Jorge Orozco, Hena Orozco, Oswaldo Ropain, Óscar Polo, Álvaro Ternera, Rafael Pertuz ‘El Negrito’, Jaime Cantillo.

Municipio de Salamina: alcalde Daniel Solano. Concejales: Luz Marina Acosta, Germán Pertuz, Eder Maestre, Amarelis Mozo, Demetrio Acosta, Nilda Orozco, Elmer Bolaño, Ramiro Romo, Germán Vicioso, Dacia Acuña, Guillermo León Polo, Fernando Solano, Nicolás Orozco, Edilson Cantillo, Guillermo Orozco, Carlos Torres.

Municipio de Remolino: alcalde Arnulfo Borge Ropain. Concejales: Pedro Pertuz, Edwin Chamorro, Benito Benítez Flórez, Fernando Acuña Vargas, Arnaldo Fandiño, Luis Herrera Rodríguez, Juan José Torres, Edwin San José Fandiño, Edaldonio Cantillo Polo, Elves Fontalvo González.

Municipio de Cerro San Antonio: alcalde Alfonso Javier de la Hoz. Concejales: Manuel Crespo, Simón Herrera, José Zapata, Edgar Fernández, Joaquín Flores, Hover Castro, Adalberto Bermúdez, Nicolás Meléndez, Silena Riquett, José Quiroz, Javier Mesa, Joaquí Flórez, José Luis Barranco, Félix Martínez, Pedro Salazar, Domingo González, Diluina Barranco, Carlos Salazar.

Municipio de El Piñón: alcalde José Caballero, concejales: Sinibaldo Salas, Eduardo De la Hoz, Jairo Morales, Roberto Páez, Lorena Rada, Carlos Salah, Rubén Del Valle, Carlos de la Hoz Santodomingo, Rafael Parada, Jorge Mora, Armando Palmera, Fosión Santodomingo.

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