Finaliza el alboroto

Finalizan cuatro años de guachafita y soplan nuevos vientos para esta sufrida y acorralada Colombia, que ha soportado los mayores trastornos de su historia, durante los cuales volaron sus finanzas hacia sectores enrarecidos mientras, funestamente, crecieron la subversión y el desorden a niveles inexpugnables, al tiempo que disfrazaron la reducción de una pobreza que creció sin control alguno.

Durante este período cayeron todas las esperanzas de un país que aspiraba a salir de las encrucijadas a las que lo condujo un gobierno manchado y contaminado por cuanto cataclismo y torpeza corrían hacia la destrucción.

Los cuatro años durante los cuales el petrismo derramó sobre este millón de kilómetros cuadrados y 52 millones de habitantes, bruscos cambios de las costumbres y voluntades de un pueblo que traía otra dirección de progreso y dignidad que lo impulsaba hacia otras aristas para alcanzar riqueza, paz, armonía, sosiego y tranquilidad.

Todo esto se derrumbó con la brutal y trágica política que trataron de implantar el M19 de Petro con sus adláteres, compinches y acólitos, quienes penetraron la Patria para arrasar con cuanto valor quedaba en pie.

Surgieron 27 mil y más malhechores que apoyan y defienden a los amos del narcoterrorismo y la minería ilegal para gobernar las poblaciones de campesinos indefensos y otra cantidad que se posa en las barriadas de las ciudades, con la misión de extorsionar y llenar de minas las zonas escolares y diseminar el terror por todas partes.

La supuesta “paz total” que quiso implantar Petro se convirtió en el engaño y la máscara de beneficio para los alzados en armas. Así nacieron perdones, aperturas, liberaciones y cuanta prebenda existe, para quienes invadían y diezmaban nuestro territorio. El propio presidente llegó al colmo de llenar de bandidos las tarimas, desde las cuales se dirigía a sus adeptos, para exhibir esas afrentas como ejemplo de su falsa paz.

Los drones, con los que se siembra el terror en campos y poblaciones de habitantes amenazados, se han multiplicado sin que el gobierno se haya ocupado de controlar la diseminación de estos artefactos.

Petro ha hecho gala de su gran poder sobre las Fuerzas Armadas. Viola la Constitución impartiendo órdenes y frenando la acción del ejército y la policía. Así opera para sembrar la inseguridad, el miedo, espanto y crimen que reina a lo largo y ancho de Colombia. Inclusive instituyó la purga que saca de las filas a los más experimentados, diestros y duchos militares, que durante años han venido guardando el orden a lo largo y ancho del país. Por fortuna, a Petro le restan solo 6 días, que ha tenido que dedicar a explicar sus fallas como gobernante, político, pariente, padre y empleador de quienes estuvieron a su servicio y señalan sus errores y abusos.

El nuevo presidente Abelardo De La Espriella, borrador en mano, pondrá fin al funesto “petrismo”, M19 y demás rastrillos que atormentan a una nación y frenan su desarrollo. Este país y sus 52 millones de almas, recibirán desde el viernes 7 de agosto la esperanza perdida durante cuatro años. Otra luz, otro panorama y mucha felicidad se cernirán sobre la nueva Colombia y todos sus habitantes.

BLANCO: El punto final a la proliferación de embajadas y cuerpo diplomático sin experiencia. Se acabó el festín que Petro montó a última hora.

NEGRO: Falleció el gran periodista y escritor Plinio Apuleyo Mendoza. Gran pérdida para las letras de este gran amigo de Gabo. Paz en su tumba.

*Periodista

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