El embajador brasileño en Argentina, Júlio Bitelli, no regresará a Buenos Aires por el momento después de ser llamado a consultadas por el Gobierno, mientras se evalúa la situación diplomática tras el conflicto generado por los insultos que lanzó el presidente de ese país, Javier Milei, contra las autoridades de Brasil, incluido su homólogo Luiz Inácio Lula da Silva, en un acto político en Sao Paulo.
Bitelli llegó a Brasil el lunes y se reunió el miércoles con el presidente Lula y el ministro Asuntos Exteriores, Mauro Vieira, para analizar la ocurrido el pasado fin de semana en ese acto de apoyo al candidato e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, al que asistió Milei, así como los siguientes pasos a dar.
El embajador permanecerá de manera indefinida en Brasil a la espera de saber la respuesta de Argentina, cuyo presidente no ha dado muestra de pretender disculparse por los insultos que lanzó no solo a Lula, sino también al juez del Tribunal Supremo Alexandre de Morales, instructor de la causa por golpismo contra Bolsonaro.
Su lugar en la misión diplomática será ocupado desde ahora por el encargado de negocios. El ministro de Exteriores brasileño ha descartado por el momento tomar medidas más drásticas, como la retirada de representación de Argentina y buscará una resolución dialogada con las autoridades de ese país.
Mientras tanto, Lula ha vuelto a optar por sortear el enfrentamiento dialéctico con Milei, y aunque ha calificado de «payasada» la salida de tono del pasado sábado, ha afirmado que no se va a enfadar por ello y si el presidente argentino «demuestra odio», él responderá con «amor».
«Mi relación es una de jefe de Estado con el Estado. Me cae bien el pueblo argentino y no voy a entrar en un intercambio. No gano nada hablando mal porque no me voy a enfadar. Si pone mala cara, yo pondré buena cara», ha zanjado el miércoles en un acto, en el que se ha confirmado que su vicepresidente Geraldo Alckmin volverá a ser su compañero de fórmula para las elecciones de octubre de 2026.
Milei estuvo el sábado en un acto en Sao Paulo apoyando la candidatura de Flávio Bolsonaro para las elecciones de este año, en el que, fiel a su estilo histriónico y faltón llamó presidiario a Lula y «basura calva» al juez del Supremo que lleve la causa contra el expresidente brasileño, entre otras vilezas.
/Colprensa

