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Especialistas de la salud visual han lanzado las alertas sobre el uso excesivo que se está presentando actualmente de las distintas formas de pantallas, y más tras el Mundial de fútbol más largo de la historia con 104 partidos.
Además del incremento de exposición a pantallas y el uso simultáneo de dispositivos puede poner en evidencia problemas visuales no corregidos y agravar los síntomas de fatiga visual.
Cada cuatro años la fiebre mundialista es inevitable, más cuando la selección local logra clasificar, y suele generar que miles de personas renueven las pantallas a través de las cuales verán este evento deportivo.
Según datos del sector comercio y Fenalco, hubo un repunte de entre el 20% y el 30%, siendo las pantallas de gran formato y alta resolución los artículos más demandados por los consumidores.
Sin embargo, detrás de esta tendencia tecnológica también surge un tema poco visible: el aumento exponencial del tiempo frente a las pantallas puede tener efectos directos sobre la salud visual.
Para Opticalia, compañía especializada en salud visual y comercialización de gafas, el paso constante entre dispositivos móviles y televisores de gran formato obliga a los ojos a adaptarse continuamente a diferentes distancias, tamaños de imagen y niveles de iluminación. Este esfuerzo puede poner en evidencia problemas visuales que hasta el momento habían pasado desapercibidos.
Ante este panorama y el aumento del tiempo en casa frente a los nuevos dispositivos, los especialistas de Opticalia comparten recomendaciones para cuidar los ojos.
La primera de ellas, mantener una iluminación ambiental moderada. No es recomendable ver televisión en espacios completamente oscuros. Cuando una pantalla brillante es la única fuente de luz, los ojos hacen un esfuerzo extremo por adaptarse al contraste, lo que favorece el cansancio visual y los dolores de cabeza.
Sin duda, uno de los hábitos más comunes es el ‘multipantalla’, ver una película en el televisor mientras se revisan redes sociales en el celular exige que los ojos enfoquen y desenfoquen continuamente a diferentes distancias y niveles de brillo, acelerando drásticamente
la sensación de fatiga visual.
Se recomienda aplicar la regla 20-20-20. Como medida de descanso, cada 20 minutos frente a una pantalla se debe dirigir la mirada durante 20 segundos hacia un objeto ubicado a
unos 20 pies (aproximadamente 6 metros) de distancia. Esto ayuda a relajar el sistema visual.
Otra de las claves es prestar atención al parpadeo y evitar la automedicación. Al estar muy concentrados frente a una pantalla, las personas parpadean mucho menos, lo que evapora la lágrima y causa ardor o ‘sensación de arena’. Si hay resequedad, se
debe consultar al optómetra antes de aplicarse gotas, ya que el ojo seco requiere un diagnóstico adecuado.
Evitar las gafas genéricas o de farmacia, especialmente para personas mayores de 40 años que empiezan a experimentar presbicia (dificultad para enfocar de cerca), es vital evitar las gafas prefabricadas. Una fórmula personalizada es la única que corrige de manera precisa las condiciones de cada ojo y centra correctamente la visión.
Se recomienda el uso de filtros visuales adecuados. No dejarse engañar. no existe un filtro universal. Se debe consultar por lentes con tratamientos antirreflejo personalizados a las actividades diarias, ya que estos ayudan a reducir los destellos de las pantallas y mejoran el contraste para una visión más cómoda.
Muchas alteraciones pueden desarrollarse progresivamente y sin síntomas iniciales. Una evaluación integral permite revisar
cómo trabajan los ojos en conjunto y el estado de la superficie ocular.
“Con frecuencia, los eventos deportivos de gran magnitud hacen que las personas descubran molestias visuales que ya estaban presentes, pero que pasaban desapercibidas en la rutina diaria. Una fórmula desactualizada o una condición no diagnosticada puede
hacerse más evidente cuando el sistema visual trabaja durante periodos prolongados”, explica Edgar Alexander Jiménez, optómetra de Opticalia en Puerto Carreño, Vichada.
Los expertos recuerdan que los efectos de este esfuerzo visual prolongado no se limitan a los ojos. También pueden manifestarse a través de dolor de cuello, tensión muscular en los hombros, dificultad para concentrarse e incluso alteraciones del sueño si el uso de pantallas se extiende hasta altas horas de la noche.
BOGOTÁ, (Colprensa).-

