Por decir la verdad, Petro echó al ministro de Justicia

El presidente de la República, Gustavo Petro, echó ayer al ministro de Justicia, Jorge Iván Cuervo, por haber dicho la verdad: el fracaso de la paz total y haber creído en los grupos criminales. Eso lo disgustó y lo sacó del Gobierno.

Menos de cinco meses duró Cuervo en ese despacho, en reemplazo de Eduardo Montealegre. Las declaraciones entregadas en que cuestionaban la desobediencia civil anunciada por el excandidato presidencial, Iván Cepeda, fueron el detonante.

En un acto de cólera e ira, el presidente Gustavo Petro firmó el acto administrativo que saca de su cargo al ministro de Justicia, Jorge Iván Cuervo.

El  ministro de Justicia, Jorge Iván Cuervo le costó el puesto por haberle dicho la verdad al Gobierno: el fracaso de la paz total y haber creído en los grupos criminales. Eso disgustó Petro y lo sacó del Gobierno.

Pero además, el abogado Cuervo fue más allá, cuando cuestionó duramente la desobediencia civil anunciada por el excandidato presidencial, Iván Cepeda. ´Eso es un despropósito antidemocrático´, señaló.

Sobre la paz total, el ministro Cuerpo cuestionó que una de las principales fallas de esta política fue poner en marcha las conversaciones de paz, sin contar con un marco jurídico definido previamente. “Se debió tener un marco jurídico desde el primer momento del inicio de la negociación, porque eso generó incertidumbres´, dijo.

Pero además, el relevado ministro de Justicia reconoció fallas en la negociación con las disidencias de alias «Calarcá», al insistir en que el Ejecutivo no habría fijado «líneas rojas» claras, como la prohibición del reclutamiento de menores, los ataques a comunidades y los asesinatos de líderes sociales.

Otra de las razones de la salida del ministro estaría relacionada con que, habría propuesto retirar al presidente de la República la facultad de nombrar notarios y trasladar esa responsabilidad a un organismo colegiado que los seleccione con criterios de mérito.

Según Cuervo, “no fue correcto darles estatus de negociación política a las disidencias de las Farc” y recordó que el Consejo de Estado lo reafirmó en una decisión emitida la semana pasada, pues “eso violó el acuerdo de paz”.

 “Haberles dado estatus político a los disidentes de las FARC generó muchos problemas”, respondió, cuando le preguntaron si considera que fracasó la paz total.

Cuervo también admitió que fue un error no haber fijado líneas rojas en la negociación que impidieran que las disidencias de las Farc afectaran a la población civil, por ejemplo: “No reclutamiento de menores, no acosos a comunidades civiles, no muerte de líderes sociales”.

En cuanto al ELN, el ministro saliente advirtió que desde hace más de dos años no hay negociación de paz porque el Gobierno se dio cuenta de que ese grupo ilegal no tenía voluntad de paz.

A través de un acto administrativo firmado el lunes 6 de julio de 2026, el presidente de la República, Gustavo Petro, sacó del cargo al ministro de Justicia, Jorge Iván Cuervo, a 31 días de entregar el poder al nuevo Gobierno. El saliente titular de la cartera, que había asumido esta dignidad el 11 de febrero, duró algo menos de cinco meses en el cargo, en el que se opuso a algunas de las iniciativas del jefe de Estado.

La ‘gota que rebosó la ‘copa’,  fue la reciente entrevista de Cuervo, en la que se desmarcó de los resultados de la política de Paz Total de la presente administración y, del mismo modo, de desconocer el mandato del jefe de Estado electo, Abelardo de la Espriella, que asumirá el cargo el 7 de agosto. Sus afirmaciones habrían causado una fuerte molestia en el gobernante, que le pidió la salida.

Cuervo, que previamente ya se había opuesto a la realización de una asamblea nacional constituyente por parte de Petro, deja el cargo, convirtiéndose en el cuarto ministro en propiedad, pues Petro ya había contado con Néstor Osuna, entre agosto de 2022 y julio de 2024; Ángela María Buitrago, entre julio de 2024 y mayo de 2025; y el exfiscal Eduardo Montealegre, entre junio y octubre de 2025.

La gestión del saliente funcionario se caracterizó por un enfoque académico y técnico, con el que se alejó de las posturas más radicales del Gobierno de Gustavo Petro. Desde el inicio, Cuervo mantuvo una postura institucional y no de Gobierno, priorizó la independencia del ministerio frente a presiones políticas provenientes del Ejecutivo y denunció que los problemas de impunidad requieren soluciones a largo plazo.

Durante su administración, Cuervo reactivó la Comisión de Reforma a la Justicia, con el objetivo de reorganizar procesos y evaluar las fallas del sistema penal acusatorio. Este esfuerzo buscó adaptar la justicia a las nuevas realidades digitales y tecnológicas y se reflejó en la insistencia de que estos retos trascienden los periodos presidenciales y no deben estar sujetos a las disputas partidistas.

Sin embargo, uno de los puntos más destacados de su gestión fue su firme oposición a la convocatoria de una asamblea nacional constituyente, propuesta por el presidente Petro. Cuervo sostuvo que las grandes reformas no requerían de este mecanismo y criticó el impacto que el debate tuvo en la agenda ministerial, además de defender la autonomía de la Jurisdicción Especial para la Paz y su continuidad hasta 2030.

Cuervo se va tras una primera y única reunión con el que sería el ministro entrante de Justicia, el abogado Iván Cancino, con el que abordaron diferentes temáticas del resorte de la cartera, como el tema carcelario, que se ha convertido en un ‘dolor de cabeza’ para la presente administración, pero en el que indicó que pudo mantener un diálogo cordial con los sindicatos del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec).

 // COLPRENSA

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