A simple vista, Kansas City conserva el ritmo pausado que la caracteriza. Con poco más de 521.000 habitantes, es la ciudad más grande del estado de Misuri, mientras que su área metropolitana supera los 2,3 millones de personas, poco más de la mitad de la población del Valle de Aburrá.
Sin embargo, durante esta semana esa tranquilidad comenzó a transformarse. Las camisetas amarillas aparecieron en parques, hoteles y restaurantes, las banderas colombianas empezaron a ondear en las calles y el acento cafetero se convirtió en el sonido predominante en distintos rincones de la ciudad.
Todo tiene una explicación: la Selección Colombia llegó para disputar los dieciseisavos de final del Mundial frente a Ghana y, una vez más, miles de hinchas prometen convertir el estadio en territorio tricolor.
La gran cita previa al partido será este jueves 2 de julio. Desde las 6:00 de la tarde, la comunidad colombiana convocó un multitudinario banderazo en Mill Creek Park y en los alrededores del hotel Marriott Country Club Plaza, lugar donde se hospeda la Selección. El objetivo es claro: inundar la ciudad de amarillo, azul y rojo y hacer sentir el respaldo al equipo de Néstor Lorenzo antes del compromiso definitivo.
Para muchos, no se trata simplemente de un recibimiento. Es un momento histórico.
“Es una gran bendición para nosotros los colombianos tener la oportunidad, una vez en la vida y una vez en la historia de Kansas City, de que Colombia va a estar aquí. Yo llevo viviendo aquí 36 años y hasta ahora tengo la oportunidad de ir al estadio y apoyar a la Selección”, expresó emocionado Shawn Delgado, integrante de la Asociación Cultural Colombiana de Kansas.
La ilusión no solo pertenece a quienes viajaron desde Colombia. También la viven los cerca de 22.000 colombianos que residen en Kansas City y sus alrededores, quienes durante décadas soñaron con ver a la Tricolor disputar un partido oficial en la ciudad que hoy consideran su hogar.
El entusiasmo ha sido tal que incluso el alcalde, Quinton Lucas, confirmó su presencia en el banderazo que se realizará en la fuente principal de Mill Creek Park, un gesto que refleja el impacto que ha tenido la llegada de la Selección en la vida cotidiana de la ciudad. Porque cuando juega Colombia, el fútbol deja de ser únicamente un deporte.
“Colombia no es un país, es un sentimiento. Cuando tú ves esa ola amarilla en un estadio y cuando empiezas a escuchar ese himno nacional que se escucha con toda claridad, tú sabes qué está diciendo cada persona porque vamos todos al unísono. Eso ha sido algo que ha impactado todos los estadios donde hemos estado”, afirmó Gustavo Restrepo.
Ese sentimiento ya se respira en Kansas City. El tradicional Fan Fest también cambió de color y los comerciantes comienzan a notar una ciudad mucho más activa de lo habitual. Los visitantes colombianos llenan hoteles, restaurantes y espacios públicos mientras esperan el gran partido del viernes.
Restrepo incluso se anima a imaginar el ambiente que vivirá la ciudad en las horas previas al compromiso.
“Queremos que todo el mundo acá sea colombiano, que se vista de amarillo, que consiga un sombrero vueltiao o, si no lo tiene, que igual vaya para hacer presencia, porque hoy por hoy y ahora en esta semana Kansas es Colombia”.
Y remata con una imagen que resume el ambiente que ya empieza a instalarse.
“El viernes va a ser una locura, una total locura. Esta ciudad que es tan bella, tan verde, tan llena de vegetación se va a poner amarillita, amarillita, amarillita. Va a haber Colombia por todo lado”.
No es una exageración. Ha ocurrido en cada sede que ha visitado la Tricolor durante este Mundial. Miami, Los Ángeles y las demás ciudades fueron testigos de cómo la afición colombiana convirtió cada estadio en una extensión del país. Ahora le llegó el turno a Kansas City.
Este viernes, desde las 8:30 de la noche, Colombia enfrentará a Ghana por un lugar en los octavos de final. Y, como ya se ha vuelto costumbre en esta Copa del Mundo, cuando el balón empiece a rodar, el equipo de Néstor Lorenzo volverá a sentirse local gracias a una marea amarilla que promete hacer vibrar una ciudad que, por unos días, dejó de parecerse a Misuri para convertirse en un rincón más de Colombia.
/Colprensa

