Luego de las mil como más acciones desastrosas, incumplimientos y demás barbaridades, desmanes y desatinos que hemos padecido en este cuatrienio, que por fin asoma a su fin, necesitamos una Colombia que debe y tiene ser reconstruida. Atravesamos uno de los momentos económicos más complejos de los últimos años. Desaceleración económica, incertidumbre, disminución de la inversión privada y demás otras situaciones y circunstancias que obligan reflexiones de fondo, profundas, serias, sensatas, honestas, posibles, viables, factibles y probables respecto de cómo salir de esta encrucijada en que nos encontramos, generar empleo y trabajo, atraer inversiones y construir oportunidades para el porvenir, contexto en el que a las unidades territoriales todas y ciudadanía en general asiste como papel decisivo, el deber y la obligación irrenunciable de aportar, contribuir y participar en la reconstrucción de la patria amada.
Entender que cada proyecto moviliza una extensa cadena productiva, por lo que no podemos limitarnos a dinamizar solo lo económico, puesto que sería un error de gigante dimensión. Importa por sobre todos los asuntos que fueren, hacernos la pregunta de qué país debe hacerse hoy, que país queremos reconstruir y seguir construyendo para las generaciones venideras. Interesa crecer a adecuadas velocidades que permita generar oportunidades y consolidar un amplio e integral desarrollo, que se dé lugar a un país cada vez más productivo, más competitivo, con bienestar y prosperidad, ya que además de crecer, requerimos enfrentar, superar retos e instalarnos en estadios de madurez de cara al futuro.
Los países más exitosos del mundo han comprendido y lo siguen haciendo, que el desarrollo consiste en aprovechar mejor y al máximo todo cuanto se tiene y existe. Cuando las unidades territoriales todas de un país cuentan con condiciones decentes de infraestructura, lógico resulta preguntarse cómo utilizarla de manera más eficiente y responsable, toda vez que la infraestructura más costosa no es la que se construye, sino la que se desaprovecha; de ahí la necesidad de recurrir a herramientas que faciliten y permitan construir un país más próximo, más eficiente y definitivamente más sostenible. Una Colombia donde las personas vivan mejor, progresen, se eduquen, tengan servicios más accesibles, cuenten con los recursos que fortalezcan, integren, cohesionen la vida en sociedad, para así tener todos alternativa reales, ya que el verdadero objetivo debe ser poder contar con un mejor país.
La experiencia internacional demuestra que los países más compactos gestionan mejor sus recursos y aprovechan de manera mayormente eficiente las inversiones públicas. Cuando más Estado se tiene, mayor es su capacidad para atender a más personas, así el país funciona mejor y los recursos generan un superior establecimiento y retorno social que ayuda a aumentar la calidad de vida de los pobladores.
Interesa igualmente para el país no juzgar a distracciones y en contrario sentido tener más capacidad de atención, exigirse más en soluciones estructurales, impulsarse, potenciar eficacia, eficiencia y efectividad, concentrarnos para lo suficiente y activarnos para funcionar adecuadamente., lo que a la postre suma considerablemente a los componentes inseparables de lo que debe contener una misma visión de patria. Tenemos que hacer consciencia y comprender que importa para todos el compromiso y la responsabilidad de contribuir activamente a la construcción del país. Que necesitamos proyectos y realizaciones que dialoguen con verdaderas realidades y necesidades territoriales y poblacionales, generar actividades, apuntar a objetivos y propósitos comunes, velar porque se fortalezcan nuestras relaciones y calidad de vida, puesto que aprovechar las oportunidades consiste precisamente en utilizar el crecimiento para construir un mejor país.
Para lograrlo, requerimos una gestión pública moderna, capaz de acompañar las iniciativas privadas con reglas claras, seguridad jurídica y procesos de aprobación eficientes. En tiempos de desaceleración económica, agilizar la tramitación de proyectos no es solamente una mejora administrativa. Es una herramienta de desarrollo. Cada proyecto que se retrasa innecesariamente representa inversión que no llega, empleo que no se genera y oportunidades que el país deja pasar.
Con este nuevo aire gubernamental, ad portas de empezar este 7 de agosto próximo, considero, como igual lo considera el país político y el país nacional, que va a tener hoy Colombia la oportunidad feliz de ser y consolidar un mejor país, mismo que va a crecer con plena eficiencia,
Un país donde la inversión privada contribuya a generar empleo, pero también a construirnos mejor, a generar en positivo cambios y transformaciones para todos con una clara visión compartida; razón de peso para entender que construir país es pensarlo integralmente, es construir la forma en que queremos vivir, toda vez que en síntesis, en definitiva, el país que capaces seamos de construir, termina construyéndonos a nosotros mismos en mejor forma y manera. saramara7@gmail.com
*Abogado *Periodista

