Revelan calidad del agua en playas y ríos del Magdalena

Arrecifes, pastos marinos y población costera presentan niveles altos de vulnerabilidad en zonas cercanas a descargas y áreas urbanas, según la evaluación realizada en el estudio ambiental. El estudio analizó cambios en la línea de costa entre 2021 y 2026, evidenciando procesos de erosión en sectores como Boca de la Barra y variaciones en Playa Salguero.

 La estrategia de educación ambiental vinculó a más de 650 personas en diez municipios del Magdalena, fortaleciendo conocimientos sobre biodiversidad marina, contaminación y cuidado del océano.

Un estudio conjunto entre la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag) y el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar) entregó nuevos resultados sobre el estado del mar y las zonas costeras del departamento del Magdalena, tras la finalización del Convenio 113-2025. El trabajo se desarrolló durante más de un año con la participación de investigadores, autoridades ambientales, comunidades locales y actores de diferentes sectores productivos vinculados al uso del espacio marino y costero.

El proceso permitió recopilar, analizar y organizar información sobre la calidad del agua del mar, las condiciones de los ecosistemas costeros y las actividades que se desarrollan en las zonas marítimas del departamento. Los resultados fueron presentados el 17 de junio y quedarán como insumo técnico para procesos de planificación, seguimiento ambiental y toma de decisiones en el territorio.

Uno de los componentes del estudio fue el análisis de la calidad del agua y los sedimentos en diferentes puntos del litoral. Los resultados evidencian sectores con afectaciones asociadas a la presencia de aguas residuales, descargas de origen urbano y aportes provenientes de ríos que desembocan en la zona costera. Entre los puntos evaluados se encuentran el río Manzanares, el Muelle de Cabotaje, el Emisario Submarino y la Ciénaga del Sevillano, donde se realizaron mediciones de parámetros físicos, químicos y biológicos.

El seguimiento permitió establecer la influencia del río Manzanares en la calidad del agua de la bahía de Santa Marta y de playas como Los Cocos, así como la incidencia del río Gaira en sectores como Playa Salguero. Estos puntos continúan siendo objeto de monitoreo debido a su interacción con áreas urbanas, actividades turísticas y zonas de alta afluencia de visitantes.

Con base en estos resultados, Invemar y Corpamag avanzan en el diseño de un Sistema de Alerta Temprana para la detección de contaminación microbiológica en playas turísticas de Santa Marta. Este sistema contempla el uso de información de monitoreo para identificar cambios en la calidad del agua y apoyar la generación de reportes para la toma de decisiones de las autoridades ambientales.

Otro componente del estudio correspondió al análisis y mapeo de los usos del espacio marino bajo jurisdicción de Corpamag. El ejercicio permitió identificar actividades como la pesca artesanal, el turismo náutico, el transporte marítimo, la operación portuaria, la actividad de hidrocarburos y la presencia de infraestructura submarina como cables de comunicación.

Este componente contó con la participación de más de 20 actores entre instituciones públicas, organizaciones comunitarias, empresas del sector privado, academia y entidades ambientales. La información recopilada permitió ubicar espacialmente estas actividades y analizar su distribución en el territorio marino-costero del departamento.

Los resultados muestran que varias de estas actividades se desarrollan en zonas ecológicamente sensibles, como arrecifes de coral, praderas de pastos marinos y áreas de anidación de tortugas marinas. Estas áreas fueron incluidas dentro del análisis por su importancia ecológica y su relación con procesos de conservación de biodiversidad.

El estudio también identificó coincidencias entre diferentes usos del espacio marino, como la navegación de embarcaciones en áreas de pesca artesanal, el desarrollo de actividades turísticas en zonas naturales y la presencia de riesgos asociados a vertimientos en sectores cercanos a la costa.

En la bahía de Santa Marta, la evaluación de la calidad ambiental permitió identificar niveles de presión asociados al crecimiento urbano y al manejo de aguas residuales. Las principales fuentes de impacto corresponden a las descargas del río Manzanares, los vertimientos directos al mar y los rebosamientos del sistema de alcantarillado.

El análisis de impactos ambientales registró siete interacciones catalogadas como críticas, setenta como severas y setenta y nueve como moderadas. Estos resultados se basan en la relación entre presiones ambientales y sus efectos sobre los ecosistemas marinos y costeros del área de estudio.

En la evaluación de vulnerabilidad, los arrecifes coralinos ubicados en el sector del emisario submarino presentaron una calificación de 4,15 sobre 5, mientras que los pastos marinos alcanzaron 4,26. La población costera fue evaluada con un nivel de vulnerabilidad de 4,30, especialmente en zonas cercanas a fuentes de descarga y áreas urbanas.

El estudio de la dinámica costera incluyó el análisis de la línea de costa, los perfiles de playa y el transporte de sedimentos entre los años 2021 y 2026. Los resultados evidenciaron procesos de erosión en sectores como Boca de la Barra, mientras que en Playa Salguero se observaron variaciones entre pérdida y ganancia de sedimentos en diferentes periodos.

El monitoreo de sedimentos también incluyó la medición de partículas de carbón mineral presentes en la zona costera. Los resultados correspondientes a 2025 mostraron niveles bajos y estables, lo que permitió establecer una línea base para futuros análisis comparativos en el litoral del Magdalena.

En el componente educativo, el convenio desarrolló una estrategia de formación en cultura oceánica en diez municipios del departamento. La iniciativa vinculó a más de 650 participantes entre estudiantes, docentes y líderes educativos mediante actividades pedagógicas y talleres prácticos.

Las actividades abordaron temas relacionados con biodiversidad marina, contaminación, dinámica costera y conservación de ecosistemas. Las encuestas aplicadas permitieron identificar características de los participantes, incluyendo una participación mayoritaria de mujeres y una población estudiantil concentrada principalmente entre los 11 y 15 años.

Más del 70 % de los participantes manifestó reconocer la importancia del océano en su vida cotidiana. Sin embargo, también se identificaron vacíos de conocimiento en temas como cambio climático y funciones ecológicas del mar, lo que fue registrado como información relevante para el fortalecimiento de futuros procesos formativos.

Para Corpamag e Invemar, los resultados del Convenio 113-2025 constituyen un insumo técnico para la gestión ambiental del litoral del Magdalena. La información recopilada servirá de base para procesos de planificación territorial, monitoreo ambiental, gestión del riesgo y fortalecimiento de estrategias de conservación de los ecosistemas marino-costeros.

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