El comportamiento electoral en Santa Marta durante la segunda vuelta presidencial evidenció un aumento significativo en la participación ciudadana y una reducción del abstencionismo, en comparación con la primera jornada electoral, de acuerdo con los datos oficiales de la Registraduría Nacional del Estado Civil.
El análisis comparado entre ambas vueltas muestra una ciudad que respondió con mayor intensidad al escenario de definición presidencial, ampliando el número de votantes sin modificar de manera sustancial la orientación general de su comportamiento político.
Primera vuelta: baja participación
En la primera vuelta presidencial, el censo electoral en Santa Marta era de 408.863 ciudadanos. De ellos, 217.221 acudieron a las urnas, mientras que 191.642 no participaron, lo que evidenció un nivel elevado de abstención dentro del proceso electoral.
En ese escenario inicial, el senador Iván Cepeda Castro obtuvo 112.812 votos, equivalentes al 52,40 %, mientras que el candidato Abelardo de la Espriella alcanzó 79.356 sufragios, con el 36,86 %.
El resultado reflejaba una tendencia ya marcada en la ciudad, con una participación limitada frente al potencial electoral total y una clara inclinación hacia una de las dos candidaturas.
Segunda vuelta: más votantes
En la segunda vuelta presidencial, Santa Marta registró un aumento en la participación, al pasar de 217.221 votantes a 248.462, lo que representa la incorporación de 31.241 nuevos ciudadanos al proceso electoral.
En contraste, la abstención se redujo de 191.642 personas en la primera vuelta a 160.401 en la segunda, confirmando una activación parcial del electorado que había permanecido al margen en la jornada inicial.
En esta etapa decisiva, Cepeda alcanzó 145.942 votos (59,10 %), mientras que De la Espriella llegó a 97.476 votos (39,47 %), en un escenario de competencia directa entre las dos principales opciones presidenciales.
El incremento de participación se dio en un contexto de mayor polarización política, donde el voto tendió a concentrarse en las alternativas ya definidas por el sistema electoral.
Un electorado que salió a decidir
El comportamiento comparado entre ambas jornadas permite identificar un fenómeno relevante: la segunda vuelta no solo amplió la participación, sino que activó a una parte del electorado que no había intervenido en la primera elección.
La reducción de más de 31 mil personas en la abstención coincide directamente con el aumento del número de votantes, lo que sugiere una respuesta del electorado ante la naturaleza definitiva del proceso electoral.
Sin embargo, esta activación no implicó una transformación profunda en la estructura del voto. Ambos candidatos incrementaron su caudal electoral, pero dentro de la misma lógica ya establecida en la primera vuelta.
Más participación, misma tendencia electoral
El análisis global del comportamiento electoral muestra que Santa Marta votó más en la segunda vuelta, pero no votó distinto. La ciudad amplió su nivel de participación, redujo el abstencionismo y elevó el volumen total de votos válidos, pero mantuvo la tendencia política observada en la primera jornada, sin cambios sustanciales en la correlación entre las dos principales candidaturas.
En términos generales, el proceso electoral refleja una ciudadanía más activa en la fase decisiva, con mayor presencia en las urnas y una mejor movilización del electorado, pero con una estructura de comportamiento que se mantiene estable entre ambas vueltas.
El resultado deja una lectura clara: Santa Marta no experimentó una ruptura electoral, sino una ampliación de participación dentro de un mismo patrón político, donde la decisión final se tomó con más votantes, pero bajo la misma orientación general del electorado.

