La producción de miel es la principal actividad económica de Api Mujer, organización que reúne productores rurales comprometidos con el fortalecimiento de la apicultura en el Magdalena.
La formalización y la asistencia técnica hacen parte de acciones orientadas a fortalecer las capacidades productivas de familias campesinas del Magdalena.
Las mujeres rurales de la Asociación de Productores Ecológicos Agropecuarios (Api Mujer) avanzan en el fortalecimiento de sus procesos productivos mediante la formalización de 25 predios, un paso que les permitirá continuar su camino hacia la certificación de sus actividades agropecuarias en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta.
Este proceso se desarrolla con el acompañamiento del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), entidad que ha brindado asistencia técnica y orientación a los integrantes de la organización para el cumplimiento de los requisitos establecidos dentro de los procedimientos de registro y certificación. La formalización de los predios permite consolidar la información de las unidades productivas y avanzar en aspectos relacionados con la trazabilidad y el control de la producción.
Api Mujer está integrada por hombres y mujeres rurales dedicados a diferentes actividades agropecuarias, aunque son las mujeres quienes desempeñan un papel destacado en los procesos de liderazgo y organización comunitaria. A través de la asociación, los productores han impulsado iniciativas orientadas al fortalecimiento de la economía rural y al mejoramiento de las condiciones de producción en sus territorios.
La principal actividad económica de la organización es la apicultura, una labor que involucra el manejo de colmenas y la producción de miel y otros derivados. Esta actividad constituye una fuente de ingresos para las familias asociadas y se complementa con la producción y comercialización de café, además de otros cultivos agrícolas desarrollados en la zona.
Las integrantes de Api Mujer hacen parte de los cerca de 400 productores apícolas que existen en el Magdalena. Esta actividad se desarrolla en municipios como Aracataca, Ciénaga, Fundación, Guamal y Santa Marta, donde las condiciones ambientales favorecen la producción apícola y el establecimiento de sistemas productivos relacionados con el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales.
Dentro de estos procesos productivos, las abejas desempeñan una función esencial debido a su papel en la polinización de especies vegetales y cultivos agrícolas. Su actividad contribuye a la reproducción de la flora, al mantenimiento de los ecosistemas y al desarrollo de cultivos que forman parte de la producción alimentaria de las comunidades rurales.
Como parte del acompañamiento institucional, el ICA ha brindado orientación sobre los requisitos técnicos y normativos que deben cumplir los productores para avanzar en los procesos de certificación. Estas acciones incluyen visitas de seguimiento, asistencia técnica y acompañamiento en campo para fortalecer las capacidades de los productores y garantizar el cumplimiento de los procedimientos establecidos.
Para Kelly Julio, joven líder de la asociación, estos procesos representan una oportunidad para fortalecer el reconocimiento del trabajo que realizan las familias productoras y mejorar las condiciones de comercialización de sus productos.
“Reconocemos la importancia de nuestro trabajo. Además de certificarnos, comprendemos que nuestra labor es valiosa y que, a través de estos procesos, les damos un valor agregado a nuestros productos”, expresó.
El trabajo conjunto entre Api Mujer y el ICA hace parte de las acciones que se adelantan para apoyar a las comunidades rurales en el fortalecimiento de sus actividades productivas. A través de estos procesos, los productores acceden a herramientas que les permiten avanzar en la formalización de sus predios y en el cumplimiento de requisitos asociados a la producción agropecuaria.
La experiencia de esta organización refleja el papel que desempeñan las mujeres rurales en los procesos productivos del departamento y el desarrollo de iniciativas asociativas que buscan fortalecer la economía campesina en zonas de influencia de la Sierra Nevada de Santa Marta.

