Atención integral llega a la primera infancia en Puebloviejo, Plato y Aracataca

Niños, niñas y madres gestantes de distintos municipios del Magdalena han recibido atención integral gracias a una serie de jornadas de salud y acompañamiento social lideradas por la Universidad del Magdalena en articulación con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), como parte de un trabajo conjunto orientado a prevenir la desnutrición infantil y fortalecer el bienestar de las familias más vulnerables.

Estas actividades hacen parte de un convenio interadministrativo que busca llevar servicios especializados directamente a las comunidades, especialmente en zonas donde el acceso a la atención en salud y apoyo psicosocial es limitado.

Atención en territorio

Las jornadas se han desarrollado en los municipios de Pueblo Viejo, Plato y Aracataca, donde equipos interdisciplinarios han brindado atención a la primera infancia y madres gestantes.

La estrategia ha sido coordinada por la Vicerrectoría de Extensión y Proyección Social, a través de la Dirección de Desarrollo Social y Productivo, con el apoyo de docentes, estudiantes, personal administrativo y voluntarios de la institución.

En cada jornada se han ofrecido servicios de medicina general, psicología, odontología, enfermería, asesoría jurídica, promoción de la lactancia materna y actividades recreativas, beneficiando en promedio a unas 70 personas por municipio.

El director de Desarrollo Social y Productivo, el administrador especialista Fabio Fernández Pinto, señaló que este tipo de iniciativas fortalecen el vínculo entre la universidad y las comunidades.

“Estas jornadas permiten que la universidad esté más cerca de la gente y aporte de manera directa al bienestar de la primera infancia y de las familias”, explicó.

Enfoque en la primera infancia

El trabajo articulado entre la Universidad del Magdalena y el ICBF tiene como objetivo central reducir los factores asociados a la desnutrición infantil en el departamento, a través de acciones de prevención, atención y acompañamiento familiar.

La institución ha venido llevando su capacidad académica y humana a territorios rurales y apartados, donde históricamente han existido mayores dificultades para acceder a servicios básicos de salud.

El rector Pablo Vera Salazar ha insistido en que el papel de la universidad debe ir más allá de las aulas, con presencia activa en las comunidades y soluciones concretas a problemáticas sociales.

Aprendizaje en campo para estudiantes

Estas jornadas también se convierten en escenarios de práctica para estudiantes que participan como voluntarios, fortaleciendo su formación profesional en contextos reales.

La estudiante de Psicología, Karina García Ospino, destacó el valor de estas experiencias.

“Es una oportunidad para aplicar lo aprendido y entender mejor las realidades sociales de las comunidades”, expresó.

Por su parte, el Voluntariado Universitario acompaña las actividades recreativas y de apoyo comunitario.

La coordinadora del voluntariado, la abogada Nathalia Sofía Ramírez Meza, resaltó la acogida de las familias.

“Las comunidades han recibido muy bien estas jornadas. Para los voluntarios es muy significativo poder contribuir al bienestar de la niñez y las madres gestantes”, indicó.

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