´Ante el incremento histórico de las temperaturas y el déficit de lluvias que amenaza los caudales de la Sierra Nevada, la administración distrital que presido declara la calamidad pública, con el fin de garantizar la seguridad y el mínimo vital de los habitantes del Distrito´, dijo ayer el alcalde Carlos Pinedo Cuello.
La Alcaldía de Santa Marta, a través del Consejo Distrital de Gestión del Riesgo de Desastres – Cdgrd, declaró la calamidad pública por variabilidad climática y consolidación del fenómeno de El Niño. Esta decisión, adoptada en sesión extraordinaria, busca activar de manera preventiva los mecanismos administrativos y presupuestales de excepción previstos en la Ley, con el fin de garantizar la protección del orden público y asegurar el mínimo vital de los ciudadanos frente a un escenario climático de alto riesgo.
La declaratoria se fundamenta en los indicadores hidroclimatológicos locales que muestran un panorama crítico. Santa Marta ha superado sus récords históricos de temperatura urbana, alcanzando los 37.2°C, lo que representa un incremento de 4.0°C por encima de su promedio normal. Esta anomalía térmica, sumada a la interacción con la Zona de Convergencia Intertropical, anticipa un déficit severo de precipitaciones que impactará directamente los caudales de las cuencas abastecedoras de la Sierra Nevada.
Durante la sesión, se presentaron soportes científicos y técnicos emitidos por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales – Ideam, que confirman la consolidación del fenómeno. Los análisis advierten que en los próximos meses el distrito enfrentará una reducción significativa de lluvias, condiciones de altas temperaturas y efectos generados por los vientos.
Estas circunstancias podrían originar procesos de desabastecimiento de agua en los afluentes, además de un aumento en los incendios forestales en la zona rural y afectaciones en la cobertura vegetal urbana. Asimismo, se prevé un proceso de estrés hídrico que impactará cultivos y plantaciones en la zona rural, generando consecuencias económicas y sociales para las comunidades.
Darío Linero, jefe de la Oficina de Gestión del Riesgo y Cambio Climático – Ogricc, explicó que actualmente confluyen varios fenómenos meteorológicos, como la temporada de ciclones, huracanes y el propio fenómeno de El Niño, lo que genera comportamientos anormales en la atmósfera y repercusiones directas en el territorio de Santa Marta.
“Esta decisión nos permite articular esfuerzos con organismos de socorro y empresas de servicios como Essmar, Atesa y Air-e, para actuar de manera inmediata y oportuna ante los efectos de esta variabilidad climática”, precisó.
La Alcaldía de Santa Marta reafirma su compromiso de trabajar de manera articulada con los organismos de socorro y las empresas de servicios públicos, garantizando la protección de los habitantes frente a los efectos de la variabilidad climática y la consolidación del fenómeno de El Niño.
SE ADELANTÓ
Por su parte, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales informó que las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño ya se encuentran presentes en el océano Pacífico ecuatorial. Este comportamiento se presenta cerca de tres meses antes de lo previsto inicialmente y corresponde a un escenario que el sector ambiental venía advirtiendo desde hace varios meses a partir del seguimiento permanente de las condiciones climáticas.
De acuerdo con los análisis técnicos, existe un 96 % de probabilidad de que las condiciones persistan durante noviembre y diciembre de 2026 y enero de 2027. Además, el consenso de modelos indica un 63 % de probabilidad de que el evento alcance una intensidad muy fuerte durante ese mismo periodo. De concretarse este escenario, podría configurarse uno de los fenómenos de El Niño más intensos registrados desde 1950, de acuerdo con los indicadores que muestran anomalías elevadas de temperatura superficial y subsuperficial en la región, consistentes con la fase cálida del ENOS.
Desde el punto de vista hidrometeorológico, el desarrollo y posible intensificación del fenómeno aumenta la probabilidad de disminución de las precipitaciones respecto a los promedios históricos, sobre todo en las regiones Caribe, Andina y Pacífica, con potencial acentuación del déficit hídrico en el segundo semestre. Se esperan también aumentos de temperatura, mayor evapotranspiración, reducción de caudales y niveles de embalses, y afectaciones al abastecimiento de agua, la agricultura, la generación hidroeléctrica y los ecosistemas. Asimismo, se incrementa el riesgo de incendios forestales y episodios puntuales de deterioro de la calidad del aire.
Ante este escenario, el Gobierno Nacional ha venido fortaleciendo las acciones de monitoreo, preparación, coordinación y seguimiento con las regiones para anticipar los posibles impactos del fenómeno en los diferentes sectores. Como parte de este trabajo, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales emitieron recientemente dos circulares con medidas y recomendaciones orientadas a fortalecer la gestión del recurso hídrico, la prevención de incendios forestales, el monitoreo ambiental y la preparación de las autoridades ambientales y entidades territoriales, y otras entidades que conforman el Sistema Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres.

