La Cancillería boliviana rechazó las declaraciones del presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien afirmó que en Bolivia hay una «insurrección popular» bajo la demanda de renuncia del mandatario Rodrigo Paz, y pidió «respeto al principio de no injerencia» en sus asuntos internos.
El Ministerio de Relaciones Exteriores señaló en un comunicado que las declaraciones del mandatario colombiano «no reflejan la relación de amistad, respeto y cooperación entre los pueblos de Bolivia y Colombia, ni los profundos vínculos históricos que unen a ambos Estados».
«Bolivia considera improcedente cualquier interpretación o caracterización externa que distorsione la naturaleza de los acontecimientos actuales o que contribuya a profundizar la confrontación entre bolivianos», añadió.
También indicó que los desafíos que afronta el país deben resolverse «en el marco del orden constitucional, el respeto a las instituciones democráticas y mediante mecanismos de diálogo», y que ello corresponde «exclusivamente al pueblo boliviano».
Asimismo, enfatizó «la importancia del respeto al principio de no injerencia en los asuntos internos de los Estados, conforme al Derecho Internacional y a los principios que rigen las relaciones entre países de América Latina y el Caribe».
Petro afirmó en su cuenta en X, que Bolivia vive una «insurrección popular» debido a las protestas y bloqueos que exigen la renuncia de Paz.
El mandatario colombiano añadió que su Gobierno está dispuesto, «si es invitado», a «buscar fórmulas pacíficas de salida a la crisis política boliviana» y pidió que «no haya presos políticos en ninguna parte de las Américas».
A estas movilizaciones se sumaron los leales al expresidente Evo Morales (2006-2019), quienes esta jornada llegaron a El Alto luego de seis días de caminata en el altiplano de La Paz.

