Fueron 15 años los que le tomó a Harold Trompetero completar la historia de ‘Lactar’, su película número 28 y que se estrena en las salas de cine del país este jueves.
Hace 27 años estrenó su ópera prima, ‘Diástole y sístole’, y de inmediato impactó dentro del cine colombiano por su propuesta y factura. Desde ese tiempo, su producción ha sido nutrida, con una alta dosis de comedia y títulos que han hecho historia en la cartelera nacional y últimamente en las plataformas de streaming, como ‘Muertos de susto’, ‘’El Paseo’, ‘Locos’, ‘De rolling por Colombia’, ‘Todas para uno’ y ‘Perros’, entre otras.
Ahora, este jueves estrena en las salas de cine uno de sus más ambiciosos proyectos, ‘Lactar’, una historia que desafía tanto la lógica biológica como los prejuicios sociales.
‘Lactar’ es protagonizada por María Elena Doering, Diego Trujillo y Julián Díaz, quienes llevan a la pantalla la adaptación de la obra literaria de Trompetero, que lleva el mismo nombre de la película.
“Ha sido una posibilidad maravillosa. Pocos autores tienen la posibilidad de escribir un guión, llevarlo a libro y luego llevarlo a película, en especial que el mismo autor sea el que haga la adaptación. Ha sido un proceso maravilloso. Me he podido dar la libertad de descuartizar el libro y volver a inventármelo en la película. Así, el libro y la película terminan siendo cosas completamente diferentes. Entonces, eso ha sido una cuestión muy enriquecedora para mí como creador”, comentó Harold Trompetero.
Una mujer de 62 años proveniente de una familia adinerada, lleva una vida marcada por el tedio y la superficialidad de su matrimonio. Acechada por la pregunta ¿Qué hacer con la vida? busca escapar de esa monotonía desempeñando varios roles con los que vive una doble vida.
La historia desencadena en un embarazo tardío que crea un conflicto con su familia, la sociedad y su vida misma; en la que su chófer se convierte en confidente y amigo, estableciendo una relación cercana y cómplice entre ellos.
“Es una película que me ha llevado 15 años de trabajo, pero que en la recta final ha sido una cosa brutal en la medida en que se rodó hace pocos meses y en mayo ya la estamos estrenando. Han sido unos procesos absurdos y muy satisfactorios. Creo que no encontraba el cierre de la historia, me costaba mucho, no cuajaba realmente la historia. Al lograrlo, decidí escribir el libro, y fue al publicarlo que pude entenderlo todo para llevarlo al cine.
Entonces, ahí fue cuando todo explotó y salió el libro hace un año y ya hoy, un año después, ya tenemos película en salas de cine”, continuó el director.
Según Trompetero, es una película que puede cuestionar al espectador, pero también lo puede hacer reír y llorar. “Estamos muy contentos con la respuesta del público. ‘Lactar’ es algo que no tiene nada que ver con lo que he hecho antes, con cierta tendencia a mi película ‘Riverside’ o ‘Violeta de mil colores’, pero ‘Lactar es una reinvención total de mi cine”.
La Calera y Bogotá fueron las locaciones de esta película de Trompetero, un melodrama cinematográfico en el que el director de fotografía Óscar Jiménez E. propuso usar lentes que tienen una panorámica muy grande y que hacen sentir a los personajes muy solos, con una fotografía muy fina, una luz muy particular, cadencias narrativas muy propias de ritmos no convencionales utilizados en el melodrama.
Estos lentes también hacen que los personajes —contrario a lo que se establece hoy en día de tener todo en primer plano— los haga sentir en unos espacios muy abiertos, con mucho aire, que les dé esa sensación de soledad. Los actores, con una formación muy profunda, buscan otros tipos de subtextos para que no sea una narrativa actoral melodramática convencional.
La película es la adaptación del libro ‘Lactar’, escrito por Trompetero y lanzado el año pasado en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (Filbo), con gran aceptación del público y la crítica.
«Creo que es una historia muy visual. La gente que lee el libro dice que es como leer una película, pero yo sé que esa película que se lee no es la que van a ir a ver al cine los espectadores, porque no era lo que yo estaba buscando. En el libro quería hacer unos planteamientos mucho más filosóficos y, acá en la película, quiero hacer unos pensamientos más concretos y existenciales sobre la vida, no sobre la reflexión», finalizó Harold Trompetero.
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