‘Deberían reconsiderar su negativa’: Alberto Mario Garzón

Alberto Mario Garzón Wilches, alzó la voz tras la negativa para utilizar el Estadio Romelio Martínez, escenario que el club solicitó como sede alterna./ CORTESÍA Unión Magdalena

El Unión Magdalena vive un momento clave en los cuadrangulares del Torneo de Ascenso, pero fuera de la cancha enfrenta una situación que genera incomodidad e interrogantes. Su presidente, Alberto Mario Garzón Wilches, alzó la voz tras la negativa para utilizar el Estadio Romelio Martínez, escenario que el club solicitó como sede alterna.

El equipo samario ya inició su camino con un empate 1-1 ante Bogotá FC en condición de visitante, resultado que dejó sensaciones positivas en lo deportivo. Sin embargo, el verdadero desafío ahora no solo es sumar puntos, sino hacerlo lejos de casa. El próximo compromiso será el 4 de mayo ante Barranquilla FC, en el estadio Armando Maestre Pavajeau.

Garzón Wilches explicó que la solicitud se hizo directamente a Fuad Char Abdala y a sus hijos, Alex Char y Antonio Char, buscando facilitar la logística y reducir costos. La cercanía permitiría al equipo viajar el mismo día y evitar gastos adicionales de hospedaje, algo que sí ocurre en Valledupar, ciudad que, aunque ha recibido bien al club, implica un traslado más largo y complejo.

Lo que más llamó la atención del dirigente no fue solo la negativa, sino la forma en que se dio. Según manifestó, la respuesta no llegó directamente de quienes recibieron la solicitud, sino a través de un funcionario de menor rango, lo que generó inconformidad dentro de la institución.

El presidente fue más allá y cuestionó la falta de reciprocidad. Recordó que el Unión Magdalena siempre ha respaldado iniciativas del Junior de Barranquilla, por lo que considera que en este caso no hubo la misma disposición. “Deberían reconsiderar su negativa”, expresó, dejando claro su inconformismo frente a la decisión.

Más allá del trámite, el dirigente insistió en los lazos históricos entre Santa Marta y Barranquilla, así como la cercanía entre ambas instituciones. En ese contexto, la postura adoptada resulta difícil de entender para el club samario, que atraviesa un momento deportivo y económico exigente.

Mientras tanto, el equipo continúa su preparación, enfocado en lo deportivo y con la ilusión intacta de pelear el ascenso. La falta del estadio Sierra Nevada sigue siendo un golpe fuerte, no solo en lo competitivo sino también en lo económico, al no poder contar con su afición.

El Unión Magdalena resiste, compite y espera. En la cancha buscará respuestas, mientras fuera de ella aguarda un gesto que, hasta ahora, ha sido esquivo.

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