Luisa Fernanda Delgado, además de ejercer como secretaria, es administradora de Empresas y cuenta con una amplia experiencia laboral./ MONTINER ALVIS
Por
ROCÍO E.
FONTANILLA DAZA
En el engranaje de cualquier organización, existe una persona fundamental que garantiza que todo funcione con precisión: la secretaria.
Sin embargo, en el ámbito de la salud, este rol trasciende lo administrativo para convertirse en un puente de empatía y profesionalismo.
En el marco del Día de la Secretaria, destacamos la historia de Luisa Fernanda Delgado, una administradora de Empresas que ha sabido amalgamar su formación profesional con una profunda vocación de servicio en la IPS Clínica para Trastornos de Aprendizaje, Estimulación Cognitiva y Rehabilitación Neuropsicológica (CTA S.A.S.).
La trayectoria de Luisa Fernanda es un testimonio de evolución constante. Sus inicios estuvieron marcados por la docencia en Preescolar, una etapa que sembró en ella un amor genuino por el trabajo con niños.
Hoy, desde su escritorio en la IPS CTA, ese amor no se ha desvanecido; se ha transformado. «Fue un conjunto de las dos cosas que me gustan: el trabajo con niños y la parte administrativa», confiesa Luisa. Para ella, gestionar documentación no es un proceso frío; es asegurar que el objetivo de la IPS se cumpla, apoyando a los profesionales y estando atenta a cada detalle de las terapias que reciben los pequeños.
El paso de las agendas físicas a las herramientas digitales ha sido, para Luisa, un cambio beneficioso. Reconoce que la tecnología agiliza procesos, minimiza errores y permite un control más riguroso de las citas. No obstante, sabe que el verdadero reto no está en el software, sino en el factor humano. A diario, ella enfrenta el desafío de la atención al usuario.
En un entorno de salud, cada paciente es un mundo con urgencias y necesidades distintas. «Siento que de las principales habilidades es poder tener calma y ser sabio al momento de tomar una decisión o priorizar tareas», afirma con propiedad. Su capacidad para delegar y observar las cualidades de su equipo la posiciona no solo como una asistente, sino como una pieza estratégica en la operatividad de la clínica.
Si tuviera que definir su profesión en una sola palabra, Luisa elige Liderazgo. Para ella, ser la «mano derecha» de la Gerencia, implica ser una voz guía que inspira confianza, no por la jerarquía de mandar, sino por la capacidad de apoyar al equipo.
»Cuando tú amas tu trabajo, no sientes que estás trabajando», comenta con la seguridad de quien ha laborado desde los 16 años. Su consejo para las nuevas generaciones es claro: la pasión debe ser la base. No se trata solo de buscar rentabilidad, sino de encontrar satisfacción en lo que se hace cada día.
Luisa Fernanda Delgado representa la nueva generación de asistentes ejecutivas: profesionales, tecnológicas y, sobre todo, humanas.

