La Corte Suprema de Justicia le cerró la puerta a Diego Marín Buitrago, conocido como ‘Papá Pitufo’, quien intentó que los jueces frenaran su extradición a Colombia y borraran las audiencias que ya se le habían hecho.
En su tutela Marín Buitrago pidió que declararan ilegal su captura, diciendo que la orden con la que lo detuvieron estaba «vencida» y que anularan las audiencias que se le hicieron mientras él estaba preso en el exterior porque, según su abogado, no pudo participar de manera correcta.
La Sala de Decisión de Tutelas n.º 2 le respondió que «el accionante no superó los requisitos generales de procedencia de la acción de tutela». Aunque la decisión la firmaron el 10 de marzo de 2026 los magistrados José Joaquín Urbano Martínez y Gerardo Barbosa Castillo, se conoció hasta hoy.
El falló argumentó que la tutela no es un atajo para saltarse los procesos normales pues todavía «cuenta con otros mecanismos de defensa al interior de los procedimientos que cuestiona». La Corte también revisó si los jueces que llevan el caso cometieron algún abuso, pero «no encontró procedimientos arbitrarios que impliquen una intervención excepcional del juez constitucional».
El 11 de marzo de 2024 la Fiscalía General de la Nación pidió su captura, acusándolo de haber «liderado una empresa presuntamente criminal a nivel nacional», enfocada en el ingreso de contrabando y el pago de sobornos a funcionarios.
Marín, que vivía en España, fue detenido en Valencia el 5 de abril de 2024. Pero las autoridades españolas lo dejaron libre mientras se definía su entrega a Colombia. Cuando España por fin aceptó enviarlo al país, él ya se había ido. Apareció en Oporto, Portugal, donde volvió a caer, esta vez por la circular roja de Interpol.
LOS ARGUMENTOS QUE LE REBATIERON A LA DEFENSA
El abogado argumentó que la orden con que lo habían detenido en España no servía para volverlo a detenerlo en Portugal. La Corte le contestó que esa orden seguía vigente, porque el proceso penal no había avanzado hasta la imputación, y que mientras él siguiera huyendo fuera del país, era perfectamente válido seguir buscándolo con la circular roja.
El segundo argumento es que le hicieron audiencias clave sin que él estuviera presente, aunque pidió conectarse por internet desde el exterior. La Corte revisó eso y dijo que los jueces sí le dieron la oportunidad, que incluso coordinaron con Portugal una conexión a distancia, y que el primero que no quiso asistir fue él mismo. Además, aclararon los magistrados, su abogado siempre estuvo ahí representándolo.
El fallo ordenó tres cosas. Primero, «declarar improcedente» la tutela. Segundo, notificar la decisión. Y tercero, notificar al abogado que puede apelar. Si no apela, el expediente viajará a la Corte Constitucional para una última revisión.
La extradición no se suspendió, pero tampoco avanza rápido. Marín pidió asilo político en Portugal y ese país todavía no ha decidido si se lo da o no. Mientras Portugal se decide, todo queda en pausa, pero el proceso en Colombia sigue activo.
/Colprensa.

