El país, si bien muestra avances en protección de ecosistemas, monitoreo ambiental y reciclaje, aún enfrenta retos críticos en calidad del aire, agua y conservación de la biodiversidad en medio de presiones como la deforestación y el conflicto armado.
En el marco del Día de la Tierra, Colombia ha reafirmado su compromiso con la protección ambiental, la preservación de la biodiversidad y el uso responsable de los recursos naturales. Aunque hay desafíos en donde algunos frentes revelan cifras preocupantes, otros exponen ciertas mejoras. En un momento de temporada electoral, estos temas deberían ocupar un lugar central en la agenda de los candidatos presidenciales, pues el futuro ambiental del país depende de decisiones que se tomen hoy.
Cada 22 de abril se convierte en una oportunidad para promover el respeto por la naturaleza y fortalecer valores orientados a su conservación. Es un momento clave para invitar tanto a la ciudadanía como a la clase política a asumir responsabilidades concretas frente a la protección de la vida en todas sus formas. Más allá de las conmemoraciones simbólicas, el país enfrenta retos urgentes que exigen acciones sostenidas y coordinadas.
En términos de avances, Colombia ha logrado progresos importantes en la protección de ecosistemas estratégicos. Durante 2025, El Ministerio de Ambiente consolidó esfuerzos para la conservación de los páramos, fundamentales para el abastecimiento de agua. En total, cuatro complejos, Pisba, Santurbán, Almorzadero y Sumapaz, fueron objeto de procesos participativos liderados por el Gobierno nacional. Se realizaron más de 200 reuniones comunitarias y técnicas, que permitieron recoger más de 3.000 aportes ciudadanos y alcanzar acuerdos con cerca de 20 municipios colindantes. Estos ejercicios fortalecen la gobernanza ambiental y evidencian la importancia de integrar a las comunidades en la toma de decisiones.
LA CALIDAD DE LOS SUELOS
Uno de los aspectos que preocupa al país es la calidad de los suelos. En últimas declaraciones del Ministerio de Ambiente, cerca del 30 % del suelo colombiano se encuentra degradado, mientas que el 40 % vulnerable a salinización. Frente a eso, el país ha restaurado más de 560 mil hectáreas de tierra y avanza en la formulación de políticas y normas para el uso sostenible del suelo.
La calidad del agua también ha sido objeto de monitoreo riguroso. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) publicó en diciembre de 2025 un boletín que recopila los análisis realizados durante 2024. A través del programa de la Red de Referencia Nacional de Calidad del Agua se evaluaron 46 variables agrupadas en cinco categorías: fisicoquímicas, microbiológicas, hidrocarburos, agroquímicos y metales pesados, tanto en agua como en sedimentos.
En total, se analizaron 121 puntos de monitoreo mediante 237 mediciones distribuidas en cuatro campañas. Los resultados muestran que la mayoría de los cuerpos de agua presentan una calidad aceptable o regular. Sin embargo, se identificaron 30 puntos con calidad deficiente y uno con calidad muy mala, lo que evidencia la persistencia de focos críticos. En estos casos, los niveles elevados de conductividad eléctrica y la alta concentración de sólidos suspendidos fueron los principales factores determinantes.
CALIDAD DEL AIRE
En cuanto a la calidad del aire, los datos también reflejan retos importantes. Según los monitoreos de IQAir, Colombia se ubica en el puesto 88 a nivel mundial en términos de contaminación por material particulado PM2.5, con una calidad del aire catalogada como regular. Los reportes en tiempo real indican que el municipio de Itagüí presenta los niveles más altos de contaminación, mientras que Manizales se destaca por registrar el aire más limpio del país. Estas diferencias evidencian la necesidad de políticas diferenciadas que respondan a las condiciones específicas de cada territorio.
DELITOS AMBIENTALES
La lucha contra los delitos ambientales también indica resultados alentadores. Según el Ministerio de Defensa, en los primeros tres meses de 2026 se registraron 861 casos, la cifra más baja en una década para ese periodo. En 2025, el país reportó 2.510 casos, consolidándose como el segundo registro anual más bajo en diez años. Estos datos representan avances en control y vigilancia, aunque persisten amenazas significativas.
A pesar de estos logros, el país enfrenta desafíos estructurales. El conflicto armado, junto con actividades ilegales como la deforestación, la minería ilícita y el narcotráfico, continúa afectando gravemente los ecosistemas. Estas dinámicas han puesto en riesgo a numerosas especies de fauna y flora, desde anfibios hasta mamíferos e insectos, muchas de ellas al borde de la extinción.
En este contexto, el Día de la Tierra no solo debe ser una fecha de reflexión, sino un llamado a la acción. Colombia cuenta con avances importantes, pero requiere consolidar políticas integrales que garanticen la protección de sus recursos naturales a largo plazo. La sostenibilidad ambiental debe dejar de ser un tema secundario y convertirse en un eje central del desarrollo nacional.

