El Hospital Universitario Julio Méndez Barreneche asume el control directo de los servicios de cardiología, tras el fin de la concesión con Cardiovida, en un giro hacia la gestión pública del servicio.
La medida se da luego de un proceso jurídico que puso fin a una concesión vigente hasta 2034 y que concentraba la mayor parte de los ingresos en el operador privado.
Desde este lunes, el Hospital Universitario Julio Méndez Barreneche dará inicio a la operación directa de su nueva Unidad de Cardiología, tras la finalización del contrato de concesión que durante años estuvo en manos de la empresa Cardiovida. La apertura del servicio marca un cambio en el modelo de prestación, al pasar de un esquema con participación privada a uno de administración pública.
De acuerdo con la información entregada, la terminación del contrato permitirá que los ingresos generados por la atención en cardiología permanezcan en el hospital. Esto implica un ajuste en la gestión de recursos, que ahora podrán destinarse al fortalecimiento de la infraestructura, la adquisición de tecnología médica y la ampliación del talento humano, con el objetivo de mejorar la capacidad de respuesta ante la demanda de servicios.
El modelo anterior contemplaba que la empresa privada concentraba cerca del 90 % de la facturación del servicio, mientras el hospital recibía aproximadamente el 10 %, pese a asumir costos operativos como servicios públicos, mantenimiento y disposición de residuos biológicos. En promedio, Cardiovida percibía ingresos mensuales superiores a los 1.000 millones de pesos, lo que representaba una salida significativa de recursos para la institución.
Cardiovida operó en el hospital durante los últimos cinco años, en el marco de un contrato cuya vigencia estaba proyectada hasta 2034. Sin embargo, se trata de un esquema que venía de décadas atrás: desde la creación del hospital, hace cerca de 40 años, los servicios de cardiología nunca habían sido administrados directamente por la institución, sino que históricamente estuvieron tercerizados.
La concesión fue terminada de manera anticipada tras un proceso jurídico iniciado durante la administración del exgobernador Rafael Martínez. Posteriormente, la actual gobernadora del Magdalena, Margarita Guerra Zúñiga, anunció el inicio de operaciones de la unidad bajo control directo del hospital, en medio de un proceso de reorganización administrativa y operativa.
La nueva Unidad de Cardiología funcionará de manera continua, con atención las 24 horas del día, los siete días de la semana, con el fin de garantizar atención oportuna a pacientes con enfermedades cardiovasculares y ampliar la cobertura del servicio en el departamento.
La unidad cuenta con un amplio recurso humano conformado por tres cardiólogos de adultos, un médico electrofisiólogo, dos cardiólogos pediatras, médicos generales, personal de enfermería y una profesional en rehabilitación cardiaca, disponibles de forma permanente. Esta estructura permite fortalecer la capacidad de atención especializada y continua.
Entre los servicios disponibles se incluyen estudios diagnósticos no invasivos como ecocardiogramas, pruebas de esfuerzo, monitoreo Holter, monitoreo ambulatorio de presión arterial (MAPA) y test de mesa basculante, fundamentales para la detección temprana y el control de enfermedades cardiovasculares.
Con la entrada en funcionamiento de esta unidad, se espera que usuarios afiliados a diferentes EPS puedan acceder a servicios especializados sin necesidad de desplazarse a otras ciudades, lo que podría reducir tiempos de atención y costos asociados.
CIERRE DE CARDIOVIDA
El cierre de la unidad cardiovascular de Cardiovida en el hospital, que dejó de operar desde el 1 de enero, generó un impacto en la prestación de servicios en el departamento. Entre las afectaciones se encuentran la suspensión de la Unidad de Cuidados Intensivos coronarios, la cirugía cardiovascular y programas de rehabilitación cardiaca, así como la situación laboral de más de 60 trabajadores del sector salud.
La empresa señaló que su salida no obedeció a razones técnicas ni médicas, sino a factores administrativos que impidieron la continuidad del servicio. Asimismo, indicó que enfrentó dificultades financieras relacionadas con el flujo de recursos, lo que incidió en la atención a pacientes y en el cumplimiento de obligaciones laborales.
Adicionalmente, se conocieron versiones sobre tensiones administrativas derivadas de la autonomía que tenía la unidad bajo su licencia de operación a largo plazo, lo que habría influido en las decisiones adoptadas frente a su continuidad.
La puesta en marcha de la nueva unidad hace parte de una serie de ajustes orientados a fortalecer la capacidad operativa del hospital y optimizar el uso de los recursos en la prestación de servicios de salud en el Magdalena.

