´Santa Marta, el destino en el Caribe al que todos quieren visitar´: Alcalde

El alcalde Carlos Pinedo Cuello encabeza la delegación samaria en Seatrade Cruise Global 2026, la feria de cruceros más importante del mundo, que se desarrolla en el Centro de Convenciones de Miami Beach, Florida, Estados Unidos.

Durante años, el Caribe colombiano fue visto como una postal dominada por destinos tradicionales. Hoy, ese mapa se está redibujando, y en ese rediseño, Santa Marta emerge con fuerza propia. La ciudad más antigua de Colombia ya no es solo historia: es presente dinámico y futuro prometedor.

El crecimiento del turismo de cruceros lo confirma. Pasar de 8.000 cruceristas en 2023 a más de 18.000 al cierre de 2025 no es un simple incremento: es un salto del 300% que revela una tendencia clara. Santa Marta dejó de ser una parada ocasional para convertirse en un destino estratégico dentro de las rutas internacionales.

Ese aumento no ocurre por casualidad. Detrás hay una apuesta institucional que ha entendido algo clave: el turismo no es solo visitantes, es economía, empleo, cultura y proyección global.

ALIANZA CON RESULTADOS

La articulación entre la Alcaldía de Santa Marta, Indetur y el Puerto de Santa Marta ha sido determinante. Tres actores que, en lugar de caminar por separado, han entendido que el desarrollo turístico exige coordinación, estrategia y visión compartida.

En escenarios internacionales, estas entidades no solo están mostrando la ciudad: están negociando su futuro. Reuniones con navieras, operadores turísticos y grandes actores del sector han abierto la puerta a nuevas rutas y a una mayor frecuencia de recaladas.

El alcalde Carlos Pinedo Cuello ha sido claro: esta participación en espacios internacionales no es simbólica, es una apuesta firme para posicionar a Santa Marta en los mercados globales. Y lo más importante: para que ese crecimiento se traduzca en oportunidades reales para la gente.

GANA TODA LA CIUDAD

Cada crucero que atraca en la bahía no trae solo turistas: trae movimiento económico. Desde el transportador que recoge pasajeros, hasta el artesano que vende una mochila; desde el restaurante que ofrece un plato típico, hasta el guía que cuenta la historia de la ciudad.

El turismo de cruceros tiene una particularidad: concentra consumo en poco tiempo. En cuestión de horas, miles de visitantes recorren el centro histórico, visitan playas, compran souvenirs, prueban la gastronomía local y utilizan servicios turísticos.

Ese flujo genera un efecto dominó en sectores como: Comercio local, la gastronomía, el transporte, los servicios turísticos y también la economía informal organizada

Y en una ciudad como Santa Marta, donde muchos dependen del día a día, ese impacto se siente directamente en el bolsillo.

UNA CIUDAD QUE SEDUCE

Pero si los cruceros llegan, es porque hay razones para hacerlo. Santa Marta no se vende sola: se sostiene en una oferta que combina lo que pocos destinos pueden integrar con tanta fuerza.

La majestuosidad de la Sierra Nevada, la montaña costera más alta del mundo

Las playas del Parque Tayrona, consideradas entre las más bellas del Caribe, Un centro histórico cargado de memoria colonial

comunidades ancestrales que conservan saberes únicos, Una gastronomía que mezcla mar, tradición y sabor popular.  Santa Marta no es solo un destino, es una experiencia completa. Y eso, en el mercado turístico internacional, vale oro.

EL RETO ES CRECER

Pero no todo es celebración. El crecimiento también plantea desafíos. Más turistas implican mayor presión sobre los servicios públicos, la movilidad, el espacio público y el medio ambiente.

Santa Marta ya conoce sus deudas: problemas en el suministro de agua, manejo de residuos, informalidad desbordada en algunos sectores y debilidades en infraestructura urbana.

Si la ciudad quiere consolidarse como destino de clase mundial, debe avanzar en paralelo en estos frentes. Porque el turista de hoy no solo busca belleza: exige calidad, orden y sostenibilidad.

El verdadero reto es claro: crecer sin perder la esencia. Que el desarrollo no desplace al samario, sino que lo incluya. Que el turismo no sea una burbuja, sino una plataforma de bienestar colectivo.

SANTA MARTA, TODA UNA VITRINA DEL CARIBE

Lo que está ocurriendo hoy con los cruceros es apenas una muestra de algo más grande: Santa Marta está entrando en el radar global. Y cuando una ciudad entra en ese radar, las oportunidades se multiplican, pero también las responsabilidades.

El turismo puede ser el gran motor económico del Magdalena, pero solo si se gestiona con visión de largo plazo. No se trata solo de atraer más barcos, sino de construir una ciudad capaz de recibirlos dignamente.

MOMENTO CLAVE E HISTÓRICO

Santa Marta está viviendo un momento clave. De esos que no se repiten muchas veces. Tiene la atención del mundo, tiene cifras que respaldan su crecimiento y tiene una institucionalidad que, con aciertos y desafíos, está empujando en la misma dirección.

Hoy más que nunca, la ciudad está de moda. Pero la moda pasa si no se convierte en identidad.

Es claro entonces, que con el liderazgo del alcalde Carlos Pinedo Cuello la ciudad ha logrado consolidarse como un destino estratégico del Caribe, alcanzando un crecimiento histórico de turistas internacionales.

El alcalde Pinedo Cuello destacó que esta participación es una apuesta firme para seguir posicionando a Santa Marta en los mercados internacionales, atraer más líneas de cruceros y dinamizar sectores como el comercio, la gastronomía, el transporte y los servicios turísticos, y consolidando al turismo como motor de desarrollo para todos los samarios.

El desafío es que dentro de diez, veinte años, no digamos que Santa Marta estuvo de moda… sino que supo consolidarse como uno de los grandes destinos del Caribe.

Porque al final, amigazo, esto no es solo turismo. Es dignidad, es desarrollo, es futuro.

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