Productores y técnicos intercambiaron experiencias y conocimientos sobre buenas prácticas agrícolas, fortaleciendo capacidades para el manejo adecuado de los cultivos de cítricos en el sur del Magdalena.
Las principales amenazas fitosanitarias analizadas evidencian riesgos para la productividad citrícola, lo que refuerza la necesidad de vigilancia permanente en el territorio.
La prevención de plagas y enfermedades en los cultivos de cítricos reunió a productores, técnicos y autoridades en una mesa técnica realizada en el sur del Magdalena, liderada por el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) en articulación con la Alcaldía Municipal de San Zenón.
El espacio contó con la participación de productores de la región, quienes junto a profesionales del sector agropecuario intercambiaron conocimientos y experiencias sobre el manejo adecuado de los cultivos. El encuentro tuvo como eje central la identificación temprana de plagas y enfermedades, así como la aplicación de buenas prácticas agrícolas en el marco de la Resolución 1668 de 2019.
Durante la jornada se analizaron las principales amenazas que enfrenta la citricultura en la región, entre ellas el Huanglongbing (HLB), además de enfermedades como la gomosis y la presencia de la plaga Diaphorina citri, consideradas de alto impacto para la productividad de los cultivos.
La producción de cítricos, especialmente naranja, toronja, pomelo y limón, representa una de las principales actividades económicas del sur del Magdalena, constituyéndose en el sustento de cientos de familias rurales. En este contexto, el ICA adelanta acciones de vigilancia fitosanitaria en 585 hectáreas del departamento, beneficiando a más de 1.500 productores.
Los asistentes destacaron la importancia de estos espacios de formación, al considerarlos fundamentales para fortalecer sus capacidades técnicas, mejorar las prácticas en campo y avanzar hacia una citricultura más sostenible y competitiva en la región.
Asimismo, se reiteró la necesidad de mantener una vigilancia permanente frente a estas amenazas fitosanitarias, promoviendo el monitoreo constante, la implementación de medidas preventivas y la respuesta oportuna ante cualquier eventualidad que pueda afectar la producción.
De esta manera, el trabajo articulado entre las instituciones y la comunidad productora reafirma el compromiso con la sanidad vegetal, la sostenibilidad del campo y el bienestar de las familias que dependen de la citricultura en el sur del Magdalena.

