Proyecto ambiental por alcanzar los 10 millones de árboles sembrados

Las nuevas generaciones participan en actividades pedagógicas orientadas al conocimiento del territorio, la importancia de los ecosistemas y la preservación de la identidad cultural arhuaca.

Más de 6.000 personas en 39 comunidades del Magdalena y Cesar participan en procesos de seguridad alimentaria, educación propia, liderazgo comunitario y fortalecimiento de 550 huertas caseras.

En la Sierra Nevada de Santa Marta, uno de los ecosistemas más relevantes del Caribe colombiano por su diversidad ambiental, hídrica y cultural, se desarrolla una experiencia de conservación liderada por comunidades indígenas que integra procesos de restauración ecológica, recuperación de territorio y fortalecimiento comunitario. Se trata de la iniciativa “Bosques Sagrados”, impulsada por la Asociación de Productores del Pueblo Arhuaco (ASOARHUACO) en alianza con la empresa social internacional Sacred Forests, con intervención en zonas del Magdalena y Cesar.

El proyecto comenzó en 2022 como una estrategia orientada a la protección de áreas de alto valor ambiental y espiritual del denominado “Corazón del Mundo”, así como a la recuperación de zonas afectadas por la deforestación y la degradación ambiental. De igual forma, busca responder a los efectos del cambio climático mediante la restauración de coberturas boscosas e incorpora el conocimiento ancestral del pueblo arhuaco como base para el manejo y conservación del territorio.

RESTAURACIÓN

Uno de los principales resultados del proyecto corresponde a la siembra y conservación de 9 millones 933 mil árboles en los bosques Seynwrua y Duanawimaku, ubicados en áreas cercanas a la cuenca del río Aracataca, en el departamento del Magdalena. Estas zonas han sido priorizadas por su importancia ecológica, especialmente en lo relacionado con la regulación hídrica, la protección de suelos y la conectividad de los ecosistemas de la Sierra Nevada.

Las acciones de restauración incluyen procesos de mantenimiento, seguimiento y protección de las áreas reforestadas, con el objetivo de garantizar la permanencia de los árboles sembrados y la recuperación progresiva de la cobertura vegetal en zonas que históricamente han sido afectadas por la presión sobre los recursos naturales.

TERRITORIO

En materia de recuperación territorial, Bosques Sagrados ha adelantado la adquisición de 132 predios, que en conjunto representan 11.030 hectáreas ubicadas en zonas estratégicas por su cercanía a nacederos de agua, corredores biológicos y sitios considerados de importancia cultural y espiritual para las comunidades indígenas.

Del total de hectáreas recuperadas, 9.402 se encuentran en el departamento del Magdalena y 1.628 en el Cesar, lo que permite avanzar en la consolidación de áreas de conservación continua en la Sierra Nevada. Estas acciones hacen parte de un proceso de protección de territorios que cumplen funciones ambientales clave dentro del equilibrio ecológico de la región.

PRODUCCIÓN

El componente productivo del proyecto incluye la implementación de 536 hectáreas de sistemas agroforestales, integrando cultivos de café y cacao con especies maderables y frutales. De estas áreas, 197 hectáreas corresponden a café y 179 a cacao, en un esquema que combina la producción agrícola con la restauración ambiental.

Este modelo agroforestal se desarrolla bajo criterios de sostenibilidad, buscando reducir la presión sobre los bosques naturales, mejorar la calidad del suelo y generar alternativas productivas para las comunidades que habitan la Sierra Nevada, sin alterar los procesos de conservación del ecosistema.

COMUNIDADES

El proyecto ha tenido alcance en más de 6.000 personas pertenecientes a 39 comunidades del Magdalena y Cesar, a través de acciones relacionadas con la seguridad alimentaria, el fortalecimiento de la producción local, la educación propia y la organización comunitaria.

Dentro de estas actividades se incluye la implementación de 550 huertas caseras, que permiten complementar la alimentación de las familias y fortalecer prácticas agrícolas tradicionales. También se realiza acompañamiento a los planes de vida de las comunidades, con procesos de formación orientados al uso adecuado del territorio y al fortalecimiento del liderazgo comunitario, especialmente en el caso de las mujeres.

MONITOREO

Otro componente del proyecto es el monitoreo comunitario del bosque, realizado por jóvenes guardabosques del pueblo arhuaco que combinan conocimientos tradicionales con herramientas tecnológicas. A través de sistemas de vigilancia y seguimiento en tiempo casi real, se realiza el control de 3.320 hectáreas de bosque, permitiendo la identificación de posibles alertas relacionadas con deforestación, incendios forestales u otras afectaciones ambientales.

Este proceso de monitoreo se complementa con acciones de acompañamiento a las familias, mediante la entrega de herramientas agrícolas, implementos básicos y el fortalecimiento de huertas comunitarias, muchas de ellas lideradas por mujeres de las comunidades.

VISIÓN

Para el pueblo arhuaco, la Sierra Nevada conocida como Niwi Umuke es un territorio vivo en el que la naturaleza, el agua, la tierra y los seres humanos hacen parte de un mismo sistema de equilibrio. En esta concepción, los bosques, los ríos y los sitios sagrados no son elementos aislados, sino componentes interdependientes que sostienen la vida material, cultural y espiritual de las comunidades.

Este territorio abarca diversos ecosistemas que van desde zonas costeras hasta áreas de alta montaña con presencia de nieves perpetuas, lo que lo convierte en un espacio de alta importancia ambiental y cultural para los pueblos indígenas que lo habitan y lo protegen desde hace generaciones.

MODELO

Desde ASOARHUACO se indica que Bosques Sagrados corresponde a la consolidación de un proceso iniciado en 2015, orientado al fortalecimiento del gobierno propio del pueblo arhuaco, la preservación de su lengua, cultura y autonomía territorial, en articulación con la protección del ecosistema de la Sierra Nevada.

Actualmente, los resultados del proyecto se reflejan en millones de árboles sembrados, miles de hectáreas recuperadas y decenas de comunidades vinculadas a procesos de conservación, en un modelo de gestión territorial que integra restauración ambiental, organización comunitaria y protección del “Corazón del Mundo”.

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