“Era prácticamente un mito en la delincuencia de Bogotá”. Con esa frase, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, reveló nuevos detalles sobre el accionar criminal de Luis Rolando Osorio Arévalo, alias ‘Mison’, presunto jefe de ‘Los Maracuchos’, capturado el pasado 21 de febrero en Ecuador.
De acuerdo con las investigaciones, Osorio Arévalo estaría vinculado directamente como una figura clave en la llegada del Tren de Aragua a Bogotá.
Desde esta posición, construyó durante más de una década una red criminal con base en establecimientos nocturnos ubicados en localidades como Kennedy, Santa Fe y Los Mártires.
Desde allí, coordinaba actividades de narcotráfico, extorsión y sicariato, utilizando estos espacios como centros de operación ilegal.
“Era una persona que pasaba como empresario de entretenimiento, dueño de bares, discotecas y pagadiarios, donde se presentaron hechos de extrema gravedad, incluidos homicidios y torturas”, afirmó el Alcalde, durante la presentación de resultados de seguridad.
Según explicó el mandatario, desde 2018 aprovechó la vulnerabilidad de la población migrante para reclutar personas, entrenarlas y vincularlas a actividades criminales.
“Lo que hizo fue convertir algunos de sus bares en puntos de acogida y luego en espacios de reclutamiento para delinquir”, señaló.
El comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, general Giovanni Cristancho, explicó que alias ‘Mison’ mantenía una doble vida como supuesto empresario, mientras dirigía una estructura delincuencial.
“Fue pionero en el uso de pagadiarios como centros de operación criminal, desde donde se coordinaban actividades ilícitas y se consolidaba el control territorial”, indicó.
El seguimiento a Osorio Arévalo se extendió por cerca de dos años. Tras operativos en 2024, huyó del país y se estableció en Ecuador, donde continuó operando bajo una fachada comercial hasta ser ubicado por las autoridades.
Las investigaciones también evidencian el nivel de vida que sostenía el cabecilla, marcado por lujos y excentricidades.
Según la Policía, poseía bienes avaluados en más de $20.000 millones, incluyendo discotecas, vehículos de alta gama y otros activos, entre los que se incluyen joyas de oro para su mascota y un exitoso negocio de compra y venta de caballos.
Además, según las autoridades, sus actividades comerciales estarían también vinculadas al patrocinio de artistas de música popular.

