Colombia registró en 2025 un aumento significativo de la violencia asociada al terrorismo, lo que lo hizo ocupar el noveno puesto entre los países más afectados por este fenómeno a nivel mundial, según el índice del Institute for Economics and Peace.
El estudio, que analiza 163 países y cubre el 99,7% de la población global, señala que en el país los ataques pasaron de 301 en 2024 a 442 en 2025, mientras que las muertes aumentaron de forma más pronunciada, alcanzando 213, la cifra más alta desde que se realiza esta medición.
El informe detalla que la violencia se concentró principalmente en el suroccidente del país. Los departamentos de Cauca y Valle del Cauca acumularon el 84% de los ataques registrados, con 181 y 59 hechos, respectivamente, que dejaron 66 y 31 víctimas mortales.
En cuanto a los responsables, las disidencias de las antiguas FARC se consolidaron como el principal actor armado, al atribuirse más del 60% de los ataques y las muertes.
Estas estructuras registraron 283 acciones violentas y 125 fallecidos, lo que representa un incremento del 40% frente al año anterior.
Por su parte, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) también mantuvo una alta actividad, con 150 ataques y 88 muertes.
Aunque gran parte de las acciones estuvieron dirigidas contra la fuerza pública y el Estado, el informe señala que los civiles representaron más de la mitad de las víctimas mortales en 2025.
El documento también advierte el uso de nuevas tecnologías en el conflicto armado. Entre 2024 y 2025 se registraron al menos 77 ataques con drones cargados con explosivos, que dejaron 10 muertos y más de 134 heridos.
Si bien el Gobierno del presidente Gustavo Petro impulsó desde 2022 la política de ‘Paz Total’, con la que buscaba negociar con grupos armados, el informe señala que, aunque hubo avances iniciales como ceses al fuego, la estrategia no ha logrado reducir de manera sostenida la violencia y, en algunos casos, los grupos armados “habrían aprovechado estos acuerdos para fortalecer su presencia y retomar enfrentamientos”.
Este panorama contrasta con las cifras globales, pues a nivel mundial, las muertes por terrorismo disminuyeron un 28%, alcanzando su nivel más bajo desde 2007.
Sin embargo, en Occidente el panorama es mucho menos alentador, ya que, las muertes aumentaron un 280%, impulsadas, principalmente, por fenómenos como el extremismo político.
/Colprensa

