Un total de 192 mujeres hacen parte de 30 Comités de Reforma Agraria en el Magdalena, espacios en los que se definen acciones relacionadas con el acceso a tierras y el desarrollo rural.
La formalización de tierras en este territorio beneficia a comunidades afectadas por el conflicto armado, brindando seguridad jurídica y permitiendo avanzar en procesos de retorno y reconstrucción del tejido social.
La entrega y formalización de tierras avanza en el departamento del Magdalena como parte de una estrategia orientada a garantizar seguridad jurídica y reparar a comunidades rurales afectadas por el conflicto armado. En este proceso, ya se han formalizado 1.800 hectáreas y se han entregado más de 400 hectáreas a mujeres campesinas.
La iniciativa, liderada por la Agencia Nacional de Tierras (ANT), ha sido considerada un paso significativo en la restitución de derechos para familias que durante años enfrentaron el despojo, la violencia y el abandono estatal. En especial, las mujeres rurales, muchas de ellas víctimas del conflicto, cuentan ahora con condiciones legales que les permiten fortalecer sus proyectos productivos y consolidar su arraigo en el territorio.
En el corregimiento de Monterrubio, jurisdicción de Sabanas de San Ángel, habitantes del predio El Concilio 1 valoraron este avance como un hecho clave en su proceso de reparación. La zona fue escenario de violencia paramilitar y desplazamientos masivos bajo el control del Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia, comandado por alias Jorge 40, lo que ocasionó el despojo de tierras y la ruptura del tejido social.
De manera paralela, en el Magdalena operan 30 Comités de Reforma Agraria, donde 192 mujeres campesinas, indígenas y afrodescendientes participan activamente en la toma de decisiones sobre el desarrollo rural. Muchas de ellas son madres cabeza de hogar y víctimas del conflicto armado.
Helena Meza Olarte, integrante de la Asociación Antoñazo Campesino, aseguró que estos avances representan un nuevo comienzo para las comunidades: “Tener un título de tierra significa seguridad para nuestras familias y esperanza para seguir sembrando vida en el territorio”, afirmó.
En el sur del departamento, en Pijiño del Carmen, las comunidades del predio El Martirio también avanzan en procesos de restitución y retorno campesino. Esta región fue afectada por el accionar del frente William Rivas, generando desplazamientos y abandono de tierras.
Deniris Morales Anaya, presidente de la Asociación Semilla de Mostaza, destacó que recuperar el acceso a la tierra significa reconstruir la vida comunitaria y garantizar el futuro de las familias campesinas.
Por su parte, Damián Alfonso Marañón Romero, director territorial de la Unidad de Gestión Territorial Magdalena, señaló que este proceso no solo implica la entrega de títulos, sino también la recuperación de la dignidad y las oportunidades para quienes han resistido históricamente el abandono estatal.

