Linda, bailarina y licenciada en Educación Física en Santa Marta, denunció que fue víctima de la modalidad de extorsión conocida como “falso servicio” luego de ser citada a una supuesta actividad laboral en la vía hacia Masinga, jurisdicción del corregimiento de Bonda.
La mujer fue contactada para realizar supuestas pausas activas en un sector rural de la vía hacia Masinga, pero al llegar al lugar comenzó a recibir llamadas intimidantes mientras delincuentes presionaban a su familia para exigir dinero.
Una mujer identificada como Linda, reconocida bailarina y licenciada en Educación Física en Santa Marta, denunció haber sido víctima de una modalidad de extorsión conocida como “falso servicio”, un engaño utilizado por delincuentes para atraer a las personas con aparentes ofertas de trabajo y posteriormente presionar a sus familiares para obtener dinero.
De acuerdo con el testimonio entregado por la afectada, todo comenzó cuando una persona se acercó a ella para solicitarle su número telefónico con el argumento de recomendarla para realizar actividades de pausas activas, una práctica común en empresas e instituciones que buscan promover hábitos saludables entre sus trabajadores.
Días después recibió una llamada de un hombre que aseguró estar interesado en contratar sus servicios para una actividad en un sector rural ubicado en la vía que conduce hacia Masinga, jurisdicción del corregimiento de Bonda. Tras acordar el encuentro, la mujer se desplazó hasta el punto indicado con la intención de cumplir con el supuesto compromiso laboral.
Sin embargo, al llegar al lugar comenzó a notar situaciones que despertaron su preocupación. La actividad que le habían prometido no se concretó y, en cambio, empezó a recibir varias llamadas telefónicas de personas que se identificaron como supuestos integrantes de la “seguridad de la zona”.
Según relató la mujer, durante las comunicaciones los desconocidos comenzaron a exigirle información personal y a solicitarle el número de teléfono de un familiar cercano, lo que aumentó su temor al sospechar que podría tratarse de un engaño.
Ante la situación, decidió abandonar el sitio y regresar hacia la ciudad en su motocicleta. No obstante, las llamadas continuaron durante el trayecto y, paralelamente, los delincuentes habrían contactado a algunos de sus familiares para presionarlos con amenazas y exigirles dinero.
De acuerdo con la denuncia, en medio de la tensión generada por las intimidaciones y creyendo que la mujer se encontraba en peligro, un pariente accedió a realizar un envío de dinero a los extorsionistas. Este tipo de casos corresponde a la modalidad conocida como “falso servicio”, un método utilizado por organizaciones delincuenciales para atraer a las víctimas con supuestas oportunidades laborales o citas de trabajo en lugares apartados o con poca señal telefónica. Una vez la persona llega al sitio, los criminales utilizan llamadas intimidantes para generar confusión y temor tanto en la víctima como en sus familiares.
Las autoridades han advertido que, en muchos casos, este tipo de situaciones no implica un secuestro físico real, sino un secuestro de tipo psicológico o extorsivo, en el que los delincuentes buscan aislar a la persona y al mismo tiempo presionar a su entorno familiar para obtener dinero mediante transferencias o giros.

