El docente Luis Ricardo Navarro Díaz, quien lidera un proceso investigativo sobre una de las manifestaciones culturales más significativas del Caribe colombiano, el Son de Negro.
La investigación académica como puente entre universidad y territorio vuelve a destacarse de la mano del docente Sergista, Luis Ricardo Navarro Díaz, quien lidera un proceso investigativo que contribuye a la preservación y comprensión de una de las manifestaciones culturales más significativas del Caribe colombiano: el Son de Negro.
La obra, autoría del doctor en Ciencias Sociales y docente del programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Sergio Arboleda Santa Marta, es el resultado de más de una década de trabajo en territorios del Canal del Dique, como San Cristóbal y Mahates (Bolívar) y Santa Lucía (Atlántico), que se materializa con el libro Son de negro, ¡vive!, una obra que recoge relatos, símbolos y memorias de los hacedores y hacedoras de esta tradición ancestral, entendida no solo como danza, sino como expresión histórica de resistencia, comunicación y afirmación identitaria.
El Son de Negro, hoy protagonista en escenarios emblemáticos como el Carnaval de Barranquilla, hunde sus raíces en procesos de esclavización, cimarronaje y defensa territorial.
Cada elemento de su puesta en escena – desde el vestuario hasta los gestos corporales y el uso del tambor – posee una carga simbólica que comunica memoria, territorio y resistencia.
En este sentido, el docente Navarro explica que esta manifestación debe comprenderse más allá del folclor:
“Es un proceso fundamentalmente de comunicación porque esa manifestación tiene una gran carga semiótica; es decir, la puesta en escena de la manifestación tiene una construcción de sentido permanente. Todo lo que se ve a través del Son de Negro tiene fuertes sentidos, todo tiene sentido. Esa construcción de sentido es una construcción de comunicación”.
La investigación se desarrolló mediante metodologías participativas y “sentipensantes”, inspiradas en el pensamiento de Orlando Fals Borda, integrando trabajo de campo cercano con las comunidades, talleres cantados y bailados, y procesos de documentación que fortalecen la memoria colectiva.
En la intersección entre investigación académica y conocimiento ancestral, ‘Son de Negro, ¡vive!’ propone caminos alternativos para pensar la producción de saber, reconociendo las epistemologías propias del territorio. Desde el Caribe afrodescendiente, la manifestación cultural es presentada como un espacio donde el cuerpo se convierte en archivo, la memoria en resistencia y la sonoridad en relato de permanencia histórica.
La obra también se inscribe como un homenaje a los hacedores y hacedoras de esta tradición, reconocida en 2025 como Patrimonio Histórico, Étnico y Cultural de la Nación. Más que una compilación o un archivo, el libro afirma la vigencia del ‘Son de Negro’ como una expresión que no pertenece únicamente al pasado, sino que sigue viva, activa y proyectada hacia el futuro.
Esta Alma Mater resalta el compromiso académico y social del autor y docente Sergista, cuya labor investigativa reafirma el papel de la Universidad como agente activo en la preservación del patrimonio cultural y en la construcción de conocimiento con impacto territorial.

