El caso de la hydrilla en la Ciénaga de Pajarales

La planificación ambiental del territorio no se limita a definir obras, infraestructura o usos del suelo. También integra la protección de los ecosistemas y la conservación de la biodiversidad como ejes fundamentales del desarrollo sostenible. En este sentido, el ordenamiento ambiental permite identificar, prevenir y gestionar problemáticas que pueden generar profundas transformaciones en el funcionamiento natural de los ecosistemas.

Una de estas problemáticas es la presencia de especies exóticas invasoras, las cuales representan una amenaza directa para la biodiversidad, el equilibrio ecológico y la provisión de servicios ecosistémicos esenciales en las cuencas hidrográficas. Su expansión suele estar asociada a alteraciones en la dinámica natural del agua, cambios en la calidad ambiental y presiones antrópicas acumuladas en el territorio.

En este contexto, los Planes de Ordenación y Manejo de Cuencas Hidrográficas (POMCA) incorporan acciones específicas para enfrentar este tipo de riesgos. Su enfoque reconoce que las especies invasoras inciden en la calidad del agua, alteran la dinámica de ríos, ciénagas y humedales, y generan impactos sociales y económicos en las comunidades que dependen directamente de estos ecosistemas.

Por ello, los POMCA contemplan medidas orientadas a la prevención, el monitoreo y el control de la dispersión de especies invasoras, especialmente en ecosistemas estratégicos como humedales y cuerpos de agua continentales. Estas acciones se articulan con la zonificación ambiental del territorio y buscan anticiparse a los impactos antes de que se vuelvan irreversibles.

Desde esta perspectiva, hablar hoy de plantas invasoras no es un asunto aislado ni coyuntural, sino una acción preventiva clave para la sostenibilidad ambiental y el ordenamiento responsable del territorio.

La Hydrilla en la Ciénaga de Pajarales

En el marco de las acciones de planificación y gestión ambiental, se ha identificado en la Ciénaga de Pajarales, sector Nueva Venecia, la presencia de Hydrilla verticillata, una especie exótica invasora con alto potencial de propagación, cuya expansión representa una alerta ambiental por los impactos ecológicos y sociales que puede generar en un ecosistema altamente sensible.

Este cuerpo de agua cumple funciones ecológicas esenciales, como la regulación de crecientes, la amortiguación de sedimentos y el soporte de ecosistemas de manglar, fundamentales para la reproducción de especies acuáticas y el refugio de aves. Estos servicios han permitido el establecimiento de comunidades anfibias como Nueva Venecia, Buenavista y Trojas de Cataca, cuyo bienestar depende directamente de la calidad del agua, la navegabilidad y la productividad pesquera.

Aunque la Ciénaga ha convivido históricamente con macrófitas acuáticas como la taruya (Eichhornia crassipes), la expansión reciente de la hydrilla ha generado impactos de mayor complejidad. Esta especie forma densos tapetes sumergidos que reducen la luz, alteran el oxígeno disuelto y afectan la cadena trófica, provocando el desplazamiento de peces, dificultades para la pesca y la navegación, y afectaciones a la seguridad alimentaria y los ingresos de las comunidades.

No obstante, el problema no se limita a la presencia de la especie, sino a condiciones estructurales como alteraciones hidrológicas, exceso de nutrientes y presiones socioeconómicas. Por ello, se requiere una gestión integral que articule actores institucionales y comunitarios, orientada tanto al control de la hydrilla como a la restauración de las condiciones ecológicas del sistema.

En este contexto, CORPAMAG adelanta acciones para prevenir su dispersión hacia otros humedales del departamento, promoviendo la corresponsabilidad comunitaria, la educación ambiental y la participación social. La sostenibilidad del complejo lagunar de la Ciénaga Grande de Santa Marta dependerá de la capacidad colectiva para restaurar el equilibrio ecológico y armonizar la protección ambiental con el bienestar de las comunidades que dependen de este ecosistema estratégico.

CONOZCAMOS LA HYDRILLA

¿Qué es la Hydrilla verticillata?

Es una planta acuática sumergida, originaria de Asia, reconocida internacionalmente por su alto potencial invasor.

  • Crece en ríos, lagos, estanques, humedales y acequias.
  • Tolera diferentes niveles de luz y nutrientes.
  • Puede crecer hasta 2,5 centímetros por día.
  • Se reproduce por fragmentación: un pequeño pedazo puede formar una nueva colonia.

¿Cómo identificar la hydrilla?

Aprender a reconocerla es clave para evitar su expansión.

  • Hojas delgadas, verdes y dentadas.
  • Dispuestas en verticilos (grupos circulares) de 4 a 8 hojas, siendo 5 lo más común.
  • Nervadura central que puede ser rojiza y presentar pequeñas espinas.
  • Planta completamente sumergida.
  • Flores pequeñas blancas de tres pétalos (en plantas macho pueden verse rojizas).
  • Forma densos “tapetes” o masas vegetales bajo el agua, especialmente en zonas tranquilas.

¿Por qué es un problema?

Cuando se establece, la hydrilla:

  • Desplaza plantas nativas.
  • Bloquea la entrada de luz solar.
  • Reduce el oxígeno disuelto.
  • Puede elevar el pH y la temperatura del agua.
  • Obstaculiza la navegación y la pesca.
  • Favorece aguas estancadas, potenciales criaderos de mosquitos.

¿Cómo prevenir su propagación?

Para usuarios de embarcaciones

  • Limpia tu lancha, motor y remolque antes y después de usarlos.
  • Drena toda el agua retenida en compartimentos y motores.
  • Seca tu equipo al menos 5 días al sol.
  •  Evita navegar sobre lechos densos de plantas.
  • Para pescadores
  • Inspecciona redes, cañas y señuelos.
  • Limpia y drena las embarcaciones.
  • No arrojes restos de carnada al agua.
  • Reporta la hydrilla

Si observas esta planta:

 Toma una fotografía clara.

Registra la ubicación exacta.

Comunícate con CORPAMAG:

ontactenos@corpamag.gov.co

4380200 – 4380300

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