La negociación entre la Fiscalía General de la Nación y Carlos Mattos, condenado por sobornar jueces, para que se suspenda un proceso en su contra por salidas no autorizadas de la cárcel la Picota de Bogotá, sigue dando de qué hablar. Este miércoles su defensa argumentó que no se fugó y que solo cometió una infracción, por lo que la propuesta de entregar dos camionetas es más que acorde con la falta.
El principio de oportunidad al que llegaron ambas partes expone que el empresario debe entregar dos camionetas a modo de indemnización. “El señor Carlos José Mattos Barrero realiza la donación de un vehículo, bajo el pedido del cliente y como reparación integral, ambos con fecha del 11 de noviembre de 2025, los cuales serán puestos a disposición para labores de custodia, logística y transporte de personas privadas de la libertad”, dijo la fiscal encargada del caso, Aida Moreno.
Su defensa argumentó que Mattos es un hombre de más de 70 años y que lo que pasó solo generó un daño reputacional, pero que en realidad no es nada grave. Incluso atinó a decir que no hizo nada inapropiado. «No hubo una desviación, no se fugó, no estaba haciendo nada inapropiado más allá de una infracción administrativa».
Y por eso dijo que las camionetas son el fruto de una excelente negociación, ya que los vehículos de esa institución no están en buenas condiciones y podría haber ofrecido dinero. «Los carros del INPEC no tienen amortiguadores y para una persona recién operada, el hecho de tomar un hueco en las calles bogotanas es extremadamente doloroso».
Lo que se ha conocido sobre el caso da cuenta que Mattos exigía a los guardianes hacer sus desplazamientos con su celular. Dispositivo que es prohibido en el interior de los centros de reclusión. Varias de esas salidas irregulares, que ocasionaron el retiro fulminante del director del INPEC, general Mariano Botero, se remontan a marzo de 2022.
Para esa fecha, un informe presentado por la unidad investigativa de Noticias Caracol reveló que Mattos salió de manera irregular de la cárcel La Picota, en un vehículo del Inpec, por lo menos en dos ocasiones y se trasladó a su oficina en el norte de Bogotá.
En uno de los seguimientos, Mattos permaneció varias horas en su oficina, durante las cuales se encontró con su abogado Iván Cancino, pese a estar irregularmente por fuera de la cárcel.
Mientras él estuvo en su oficina, la camioneta del Inpec permaneció en un parqueadero vecino esperando y horas después lo llevó de nuevo a la cárcel. Pese a que debería estar recluido, las imágenes mediáticas revelaron a Mattos caminando tranquilamente por la calle, sin compañía de ningún guardián.

