Estudiantes de los Programas Profesional en Primera Infancia y de la Tecnología en Atención Integral a la Primera Infancia vivieron su jornada de inducción reafirmando que educar es un acto de amor y una apuesta por transformar el futuro desde los primeros años de vida.
Con el firme propósito de acompañar los proyectos de vida de los nuevos estudiantes del Centro para la Regionalización de la Educación y las Oportunidades – CREO de la Universidad del Magdalena, se adelantan las jornadas de inducción que no sólo marcan el inicio de semestre, sino que se convierten en el espacio propicio para un encuentro de sueños y vocaciones que reafirman la convicción de que la educación es el camino más poderoso para transformar comunidades.
Para ello se cuenta con la participación activa de la dirección del CREO, el equipo de desarrollo estudiantil, el enlace de Bienestar, el personal de apoyo en psicología y demás profesionales institucionales, quienes socializan de manera detallada los beneficios y servicios disponibles para la comunidad universitaria.
En los encuentros, explican las rutas de acompañamiento académico y psicosocial, las estrategias de apoyo y los espacios de orientación integral, reiterando que la Alma Mater dispone de un equipo humano comprometido con el bienestar, la adaptación y el éxito de cada estudiante a lo largo de su proceso formativo.
Los Programas Profesional en Primera Infancia y Tecnología en Atención Integral a la Primera Infancia vivieron un espacio cargado de sensibilidad y compromiso social. La psicóloga magíster Bieris Offir Jiménez Torres, directora de área de formación, destacó la responsabilidad que asumen quienes deciden trabajar por la niñez:
“Atender la primera infancia es atender el futuro. Nuestra labor debe estar guiada por el amor, la disciplina y la profunda vocación de servicio”. Resaltó además que esta Casa de Estudios Superiores no solo forma profesionales competentes, sino seres humanos capaces de impactar positivamente sus territorios.
LOS TESTIMONIOS
Uno de los testimonios más emotivos fue el de María José Ferrer García, estudiante de primer semestre de Tecnología en Atención Integral a la Primera Infancia, proveniente de Pivijay, quien regresó a la Institución luego de trece años y expresó su gratitud por la oportunidad de retomar su sueño:
“Estoy gratamente sorprendida. La universidad ha cambiado muchísimo: las instalaciones, la tecnología, los espacios abiertos… todo refleja crecimiento. Se nota el compromiso institucional por ofrecer mejores condiciones para los estudiantes”.
En los Programas Profesional en Deporte; Tecnología en Educación Física, Recreación y Deporte; y Técnico Laboral en Personal Trainer y Acondicionamiento Físico Fitness, la energía y la motivación marcaron la jornada. El licenciado magíster Nelson Noel Daza Goenaga, director de área de formación, invitó a los estudiantes a asumir el deporte como una herramienta de transformación social:
“El talento es importante, pero sin disciplina y humildad no se alcanzan las metas. Aquí formamos profesionales que inspiren, que lideren procesos y que promuevan estilos de vida saludables en sus comunidades”.
La intervención de María José Barros Ricardo, estudiante venezolana de 18 años, recordó que la universidad es un territorio de oportunidades sin fronteras, manifestando que: “Encontré en el Programa de Tecnología en Educación Física, Recreación y Deporte la posibilidad de crecer, superarme y aportar a la sociedad desde su pasión por el deporte. Mil gracias a esta Institución que me abrió las puertas en Colombia”.

