Planta desalinizadora no es para hoteleros, será para los pobres

Los barrios del sur completan más de 50 días sin agua ante la negligencia de la empresa Essmar manejada por la Superservicios, mientras la desalinizadora ofrecida por el Gobierno Nacional enfrenta incertidumbres.

A escasos metros del lote destinado para la planta existen comunidades humildes que padecen la falta de agua desde hace décadas y con baja condiciones de calidad de vida.

La planta desalinizadora de agua potable localizada en el corredor turístico de la zona de Pozos Colorados, no es para beneficiar a los hoteleros, sino a las poblaciones vulnerables que también se encuentran en la zona, y donde residen más de 150 mil personas en condiciones de vulnerabilidad. Tal precisión la desconoce el presidente Gustavo Petro, quien apenas se quedó con la fotografía de que en la zona se encuentra el Hotel Irotama y otros hoteles de cadenas internacionales. Pero lo más preocupante es que el Jefe del Estado denotó desconocimiento del proyecto, por cuanto el mismo fue desarrollado en cuanto a su viabilidad técnica y financiera por el propio gobierno que preside a través de los Ministerio de Vivienda y Hacienda y Crédito Público.

Como se sabe, esta es una obra, respaldada por un Conpes que superó etapas clave como la definición del lote y los estudios técnicos. Hoy en día solo faltaba la colocación de la primera piedra para iniciar su ejecución.

Para miles de samarios, especialmente en sectores donde el agua es un lujo intermitente, la desalinizadora representa una esperanza tangible.

LA CONTROVERSIA

Durante un reciente Consejo de Ministros, el presidente Petro cuestionó que la planta estuviera ubicada en una zona cercana a desarrollos turísticos, señalando que la inversión pública debía priorizar a la población que históricamente ha carecido del servicio y no a los hoteles. Sus palabras abrieron un debate nacional y generaron reacciones inmediatas en la ciudad.

Desde el Gobierno Distrital y distintos sectores gremiales se ha insistido en que la localización en Pozos Colorados respondió a criterios estrictamente técnicos, sustentados en estudios de factibilidad. Además, han precisado que el impacto de la planta no se limitaría al sector donde se construya, sino que fortalecería el sistema general de acueducto y permitiría redistribuir el recurso hacia los barrios más necesitados.

LA OTRA REALIDAD DEL SUR

Uno de los puntos que más ha generado inquietud es la percepción de que el Corredor Sur es exclusivamente turístico. Sin embargo,a escasos metros del lote destinado para la planta existen comunidades humildes que padecen la falta de agua desde hace décadas.

En barrios como La Paz, Don Jaca, Aeromar, Cristo Rey, Los Lirios y Vista Hermosa, inclusive el corregimiento de Gaira y más de 20 barrios de su entorno, el servicio de acueducto es irregular y, en algunos casos, inexistente.

“Tenemos dos meses desde el mes de diciembre que vino el agua, no hemos tenido agua, de ninguna clase de recursos. El poquito de agua que tengo en la alberca estamos bandeándonos. No tenemos ni un poquito, tenemos niños y adultos que necesitan el agua”, relató Rosa Cortés, residente de Vista Hermosa.

La situación se repite en otros sectores. “Acá el agua nos toca acumularla en tanques, llenarlos cuando viene el carrotanque, porque es muy raro que el agua llegue a nuestros hogares. La verdad es más los días que no hay. Es una situación complicada, con la que nos ha tocado aprender a vivir”, expresó Adrián Suárez, habitante de la Torre 15 del barrio La Paz.

Para estas comunidades, la desalinizadora no es un privilegio para unos pocos, sino una posibilidad concreta de dignidad.

VOCES DE LIDERAZGO LOCAL

El presidente de la Localidad 3 Turística Perla del Caribe, Luis Vanegas, fue enfático al pedir que se conozca la realidad del territorio.

“Es cierto que es un sector turístico, pero es una verdad que cerca del 90% de ese sector carece de agua potable y son las comunidades más humildes las que por décadas han venido sufriendo esta problemática. Para las comunidades la planta no representa privilegio y beneficio para unos pocos; era y sigue siendo una esperanza real para aliviar una necesidad histórica que nunca ha sido resuelta”, afirmó.

Vanegas lanzó además una pregunta directa al Gobierno Nacional: “Si la planta se retira de este sector, ¿cuál es el proyecto que tenemos a corto o mediano plazo para resolver esta problemática? Hoy más que nunca esta comunidad no necesita discurso, necesita soluciones reales, agua y dignidad para quienes han esperado demasiado tiempo”.

REACCIÓN GREMIAL

El Comité Intergremial del Magdalena también manifestó su preocupación. Su presidente, Raúl García, expresó sorpresa y rechazo frente a las declaraciones presidenciales.

“Señor presidente, hemos venido pasando ya 500 años con este problema y no queremos pasar otros 500 años más. Su propio gobierno nos dio la solución de la planta desalinizadora. La ministra de Vivienda y el superintendente de Servicios nos informaron que el lote estaba listo. No fue la hotelería buscando que el servicio se lo dieran a ellos; incluso hubo resistencia inicial”, sostuvo.

García recordó que el proyecto fue trabajado durante tres años y pidió claridad sobre el futuro de la iniciativa. “No nos diga ahora que esa solución no es viable. Si esa no es la opción, implemente ya otra solución. Lo que no puede pasar es que al terminar su gobierno se le incumpla nuevamente a Santa Marta”.

ESPERANZA EN SUSPENSO

Santa Marta arrastra una crisis histórica de agua potable que ha condicionado su crecimiento y calidad de vida. El proyecto de la planta desalinizadora había sido anunciado como una respuesta estructural, capaz de aliviar la presión sobre las fuentes tradicionales y fortalecer el sistema de distribución.

Hoy, sin embargo, el debate político ha dejado la obra en un punto incierto. Mientras se discute la conveniencia de su ubicación, miles de familias siguen esperando que el agua fluya con regularidad por sus tuberías.

Más allá de la controversia, la ciudadanía reclama una definición clara. La pregunta que se repite en barrios del norte y del sur es simple y urgente: ¿cuál es la solución definitiva para que Santa Marta deje de vivir pendiente del carrotanque y pueda, por fin, garantizar agua potable como un derecho básico?

En medio de la discusión técnica y política, la esperanza de miles de samarios permanece en vilo.

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