Quilcué suma secuestro a un historial de atentados y crimen de estado

El secuestro de la senadora Aida Quilcué este martes en el Cauca se sumó a un expediente de violencia política en su contra de dos décadas que incluyó la ejecución extrajudicial de su esposo por parte de miembros de la Fuerza Pública, dos atentados fallidos con ráfagas de fusil contra su vehículo blindado y más de un centenar de amenazas denunciadas ante la Fiscalía y la Unidad Nacional de Protección (UNP).

El antecedente más crítico en la seguridad de la congresista ocurrió el 16 de diciembre de 2008, cuando su esposo, Edwin Legarda, falleció tras recibir tres disparos de fusil en una emboscada militar. Tropas del Batallón de Infantería No. 7 José Hilario López dispararon en 17 ocasiones contra la camioneta del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) en la que se movilizaba Legarda, en la vía Totoró-Popayán.

La justicia colombiana condenó a los militares involucrados y tipificó el hecho como una ejecución extrajudicial, dado que no existió un retén militar legal ni señal de pare. Quilcué, quien regresaba ese día de Ginebra, tras denunciar violaciones de derechos humanos ante la ONU, debía viajar en ese vehículo junto a su hija, pero un retraso en su itinerario impidió que ambas estuvieran presentes durante el ataque armado.

La persecución contra la hoy senadora del Pacto Histórico continuó el 29 de octubre de 2022 en el sector de Guadualejo, municipio de Páez. Hombres armados interceptaron su caravana y abrieron fuego contra la camioneta blindada, que recibió seis impactos de bala en la carrocería y las llantas.

Quilcué narró ante las autoridades que debió arrojarse al piso del automotor mientras sus escoltas repelían la agresión y el conductor maniobraba con los neumáticos destruidos para sacarla de la zona de fuego.

El riesgo se extendió a su núcleo familiar directo el 20 de mayo de 2023, cuando sujetos con armamento largo rodearon su vivienda en la zona rural de Popayán. Su hija, Mayra, documentó el hostigamiento desde el interior de la residencia, donde posteriormente se hallaron elementos alusivos a la estructura Segunda Marquetalia de las disidencias.

La tensión entre la senadora y los actores armados, legales e ilegales, se mantuvo constante. El 15 de agosto de 2025, Quilcué denunció que unidades del Ejército le apuntaron con sus armas de dotación en la vía La Plata-Cauca.

“A mi esposo lo mató el Ejército, para mí es muy complicado esto”, manifestó la congresista en un registro audiovisual captado durante la confrontación con los uniformados, cinco meses antes de que se produjera su secuestro en el corredor vial entre Inzá y Totoró.

El ministro del Interior, Armando Benedetti, atribuyó este martes el secuestro a las disidencias bajo el mando de Iván Mordisco.

(Colprensa).

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