La capital de Córdoba, Montería, se encuentra entre las zonas más críticas, con al menos 13 barrios completamente inundados, situación que ha obligado a evacuaciones preventivas en sectores cercanos al río Sinú.
Hay 24 municipios afectados donde la gente lo perdió todo.
El departamento de Córdoba vive una de las emergencias climáticas más graves de su historia reciente, tras varios días de lluvias torrenciales que han provocado inundaciones masivas en gran parte del territorio. Así lo advirtió el gobernador Erasmo Zuleta, quien describió la situación como un escenario nunca antes visto en la región.
De acuerdo con el balance oficial, 24 de los 30 municipios del departamento presentan afectaciones. Las inundaciones han golpeado a más de 45.000 familias, dejando un total superior a 120.000 personas damnificadas. La magnitud del impacto se refleja en los más de 200 barrios, 300 veredas y 100 corregimientos que hoy enfrentan emergencias.
La capital de Córdoba, Montería, se encuentra entre las zonas más críticas, con al menos 13 barrios completamente inundados, situación que ha obligado a evacuaciones preventivas en sectores cercanos al río Sinú.
El gobernador Zuleta confirmó que la tragedia ha cobrado la vida de entre cuatro y cinco personas, además de la muerte de un número indeterminado de animales. En el sector productivo, el golpe es severo: más de 40.000 hectáreas de cultivos se han perdido.

En materia de infraestructura, se reportan afectaciones en más de 70 vías principales, cerca de 60 puentes, así como daños parciales o totales en instituciones educativas del departamento.
De otro lado, el gobernador Zuleta explicó que las inundaciones responden a una “tormenta perfecta”, producto de la interacción entre un frente frío proveniente del Caribe y un fenómeno atmosférico de la Amazonía, que en solo dos o tres días dejó más de 250 milímetros de lluvia, equivalente a dos meses de precipitaciones.
Frente a los señalamientos contra el embalse de Urrá, el mandatario pidió evitar controversias, aclarando que el aumento de los ríos Sinú y San Jorge obedece principalmente a las lluvias intensas en toda la cuenca.
LLAMADO A PETRO
Ante la magnitud del desastre, el gobernador Erasmo Zuleta hizo un llamado directo al presidente Gustavo Petro para que encabece un plan integral de reconstrucción y reactivación económica. Horas después, se confirmó que el jefe de Estado viajará este lunes a Montería junto a su gabinete.
Aunque en algunas zonas ha salido el sol, las autoridades mantienen la alerta y recomiendan evacuaciones preventivas en municipios ribereños como Cereté, Lorica, San Pelayo y San Bernardo del Viento, ante el posible aumento del caudal del río Sinú.
PETRO ANUNCIA EMERGENCIA ECONOMICA
Ante la magnitud del desastre, el presidente Gustavo Petro anunció que el Gobierno avanzará en la declaratoria de una nueva emergencia económica, ambiental y social para atender la crisis y financiar la recuperación de los territorios impactados.
Según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, las lluvias han generado más de 100 emergencias en 84 municipios de 14 departamentos, con afectación directa a más de 43.900 familias y la inundación de al menos 35.000 hectáreas de cultivos.
Córdoba concentra el mayor impacto de la emergencia, con más de 33.000 familias damnificadas por desbordamientos de ríos, inundaciones prolongadas y daños severos en viviendas e infraestructura rural. En Sucre, aunque en menor proporción, también se reportan comunidades incomunicadas, pérdidas agrícolas y afectaciones en vías terciarias, lo que dificulta la atención oportuna a la población.
El presidente Petro resumió la gravedad del panorama en su cuenta de X tras el consejo extraordinario: “Hay 14 muertos, 9.000 viviendas destruidas, casi 50.000 familias afectadas, 35.000 hectáreas inundadas y 300.000 personas comprometidas”, cifras que, según el Gobierno, evidencian que la emergencia supera la capacidad ordinaria de respuesta del Estado.

Las autoridades explicaron que el episodio está asociado a varios frentes fríos provenientes del hemisferio norte que ingresaron al mar Caribe a finales de enero, alterando los patrones climáticos habituales de la región. Este fenómeno ha generado lluvias intensas en plena temporada seca, una situación sin precedentes recientes en el Caribe colombiano.
Además de la tragedia humana, el impacto sobre el sector agrícola es considerable. Miles de hectáreas de cultivos permanecen bajo el agua, con pérdidas significativas en producción y deterioro en la calidad del grano, lo que amenaza los ingresos de pequeños productores y eleva el riesgo de inseguridad alimentaria en la región.
Esta situación coincide con advertencias previas de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sobre el aumento del hambre en Córdoba y Sucre como consecuencia de la crisis climática.
El presidente Petro aseguró que la gravedad del episodio obedece a una combinación de factores, entre ellos el cambio climático, la mala gestión de embalses y problemas estructurales en el ordenamiento del territorio.

“Se ha producido cantidades de lluvia sin recuerdo estadístico en la región”, afirmó el mandatario, al tiempo que anunció medidas adicionales para mitigar el impacto de las inundaciones.
El Consejo Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres recomendó formalmente la declaratoria de la emergencia económica, con el fin de habilitar recursos extraordinarios y agilizar las decisiones administrativas necesarias para atender la crisis y avanzar en la reconstrucción

