El sector de la salud en el Distrito de Santa Marta donde se encuentran ubicado el Hospital Universitario ‘Julio Méndez Barreneche’ y varias clínicas particulares se encuentran inundados de basuras que le da un mal aspecto al lugar.
La zona de la salud en el Distrito de Santa Marta, donde se encuentra ubicado el Hospital Universitario ‘Julio Méndez Barreneche’ y varias clínicas particulares, nuevamente se encuentra convertido en un basurero a ‘cielo abierto’ por la irresponsabilidad de la empresa Atesa.
Con esta reiterada conducta Atesa sigue mostrando su incapacidad y falta de compromiso con la ciudad, en la recolección de los residuos sólidos que no solo son un peligro a la salud de las personas, sino que le dan un mal aspecto a la ciudad generando además contaminación ambiental.
En la zona de la Avenida del Ferrocarril, cerca de la subestación Manzanares y la sede administrativa del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF, es palpable la acumulación y el reguero de desperdicios.
Por tratarse de un sector bastante transitado y que se encuentra en una zona donde opera varias instituciones del sector salud, debiera atenderse de manera prioritaria, pero ello no ocurre
Así mismos en la zona céntrica de la ciudad, se nota la ausencia de las escobitas y los vehículos, recolectores y compactadores de Atesa, hay otras zonas de Santa Marta, que también requieren de una jornada de limpieza y ornato por parte del personal de esa empresa.
PROBLEMA DE SALUD
Para el vecindario de esa área, especialmente los que se encuentran ubicado en la parte norte del inmueble donde funciona el Sena Comercial en la Avenida del Ferrocarril, la acumulación de esa basura se ha convertido en un problema de salud, especialmente para la población infantil.
“Muchas veces las bolsas traen residuos de comidas que al descomponerse son tirada por los perros y demás animales y los olores putrefactos afecta el entorno que muchas veces le ha tocado asumir posiciones drásticas para que solucionen el problema”, detalló uno de los residentes del área.
Explicaron que los lixiviados que salen de los contenedores son peligrosos porque muchas veces han visto a personas en condición de calles tomar restos de comida y llevársela a la boca, lo que seguramente le produce algún malestar a quien lo consume.
Fueron directo al manifestar, que ya han sostenido reuniones con directivos de la empresa para la reubicación de esos contenedores, pero nunca se ha podido cristalizar el encuentro con los voceros de la comunidad, porque en Atesa quedan en conformar una comisión para el encuentro y nunca se ha podido.
ACUMULACIÓN DE BASURAS
De otra parte, en el sector conocido como El Boquerón, entre la entrada a los barrios Bastidas y Ondas del Caribe, en el nororiente de la ciudad, vive una grave situación de emergencia por la acumulación de basuras a un lado de la Vía Alterna y el corredor férreo.
Así lo denunció en tal sentido el dirigente cívico y comunitario Juan José Vargas Glen, a través de sus redes sociales, especialmente en su cuenta de Facebook, donde solicita la intervención de las autoridades ambientales y de salud.
En su denuncia advierte que Santa Marta, vive nuevamente una grave situación ambiental con el problema de las basuras, porque no solo afecta a la gente que habita en los alrededores del lugar, sino a los que se encuentran distantes.
Lo que llama la atención de la comunidad es que no se trata de basuras aisladas, sino de toneladas que requieren la intervención de las autoridades, porque con el tiempo va a obstaculizar la movilidad de vehículos y hasta del tren cuando llega hasta los patios de Fenoco.
Pidieron a entidades como el Departamento Administrativo de Desarrollo Sostenible del Distrito, Dadsa y la Corporación Autónoma Regional del Magdalena, Corpamag, como a la Secretaría de Salud, realizar una inspección al lugar para que tomen los correctivos del caso.
CLAMOR DE LA COMUNIDAD
“Santa Marta vive nuevamente una grave problemática ambiental. En la vía alterna, en el sector comprendido entre el barrio Bastidas y el barrio Ondas del Caribe, tradicionalmente conocido como El Boquerón, se ha consolidado un basurero a cielo abierto que hoy preocupa seriamente a las comunidades aledañas”, sostiene Vargas Glen en su escrito.
Advirtió que, en el lugar, se evidencia la acumulación de toneladas de residuos sólidos, escombros, animales muertos, incluidos perros, y toda clase de desechos, convirtiendo este corredor vial en un foco crítico de contaminación.
“A esta situación se suma la práctica constante de quemas diarias de basura, lo que genera humo tóxico, malos olores y un riesgo permanente para la salud de quienes transitan o habitan cerca del sector”, explicó.
Manifestó que habitantes de los barrios Bastidas, Ondas del Caribe y barrios vecinos advierten que este punto se ha transformado en un botadero informal sin ningún tipo de control, afectando el medio ambiente, la seguridad vial y la calidad de vida de la comunidad.
“La proliferación de vectores, la contaminación del aire y el deterioro del entorno son algunas de las consecuencias más visibles”, advirtió.
Vargas Glen, considera que antes este panorama, líderes comunitarios hacen un llamado urgente a la empresa de aseo Atesa, Alcaldía de Santa Marta, al Dadsa a la Alcaldía de la Localidad Dos, ediles, concejales, juntas de acción comunal, para que se articulen esfuerzos y se convoquen mesas de trabajo que permitan encontrar soluciones reales y sostenibles.
Finalmente, manifiesta que la comunidad exige acciones inmediatas, como la limpieza integral del sector, controles efectivos para evitar que siga siendo usado como basurero, campañas de cultura ciudadana y vigilancia permanente. “Señalan que el problema no solo es ambiental, sino también social y de salud pública, y que no puede seguir siendo ignorado”.

