Sin cascos ni protección, cuatro niños fueron transportados en una motocicleta con sobrecupo, una práctica que se repite en distintos sectores de Santa Marta ante la falta de control efectivo.
En plena vía de acceso al Aeropuerto Simón Bolívar, uno de los corredores más transitados de Santa Marta, quedó registrada una escena que volvió a generar indignación. Seis personas, entre ellas cuatro niños, se movilizaban en una motocicleta, al parecer luego de salir de las playas ubicadas en las inmediaciones del sector.
La imagen, captada por ciudadanos y difundida en redes sociales, puso en evidencia una práctica peligrosa que se repite a diario en Santa Marta y que sigue poniendo en riesgo vidas, especialmente las de los niños.
Los menores iban sin casco y sin ningún tipo de protección, apretados en la moto que apenas puede cargar con dos personas. En una vía por donde circulan buses, taxis y vehículos a alta velocidad, cualquier error puede terminar en una tragedia. Aquí no se trata de mala suerte ni de un accidente inevitable, sino de una decisión irresponsable tomada por adultos que, aun sabiendo el riesgo, exponen la vida de sus propios hijos, familiares o conocidos.
Lo más preocupante es que este tipo de prácticas se han vuelto parte del paisaje urbano, en distintos barrios y corredores viales de Santa Marta se repite la misma escena, motocicletas con cuatro, cinco y hasta seis ocupantes circulando con total normalidad, muchas veces con niños de por medio, como si el riesgo no existiera. Y no es un asunto menor, pues las motocicletas son los vehículos que con mayor frecuencia se ven involucrados en accidentes de tránsito en la ciudad, casi siempre asociados a imprudencias como el sobrecupo, el exceso de velocidad y la ausencia de elementos básicos de seguridad.
En redes sociales, la reacción fue clara y directa. “Qué irresponsabilidad, con tantos accidentes. La verdad los mismos adultos exponen la vida de sus hijos, amigos o familiares. Lo peor es que lo siguen haciendo y nada hacen las autoridades”, escribió un ciudadano, resumiendo el sentimiento de muchos que ven cómo el peligro se normaliza.
La crítica también apunta a la Secretaría de Movilidad Multimodal y Sostenible, porque para la gente en la calle es evidente que los motociclistas no sienten el peso de la ley. No hay controles constantes ni sanciones que realmente enseñen, y mientras no haya consecuencias, estas conductas seguirán repitiéndose. La falta de autoridad termina enviando un mensaje equivocado: que todo se puede hacer y que nadie responde.
Santa Marta enfrenta el reto de fortalecer la prevención y el control en las vías para evitar que este tipo de situaciones se sigan repitiendo. La protección de los niños depende, en primer lugar, de la responsabilidad de los adultos que los transportan, pero también de una acción más constante de la autoridad de tránsito, orientada a la vigilancia, el control y la aplicación efectiva de sanciones que desestimulen las conductas de riesgo antes de que se presenten consecuencias graves.

