Don Alfonso Castellanos, por muchos años fue el conductor del programa de televisión ‘Yo sé quién sabe, lo que usted no sabe’, que marcó un antes y un después en la historia de la pantalla chica´ en el país.
Alfonso Castellanos, figura de la radio, la televisión y la prensa nacional, falleció ayer en la ciudad Santa Marta donde residía desde hacia más de 20 años. Partió de este mundo a los 91 años, según confirmó su hijo, Juan Jacobo Castellanos, a través de su cuenta en X.
“Mi padre, Alfonso Castellanos, uno de los periodistas más importantes de este país y uno de los hombres que transformó la radio, la televisión y la prensa en Colombia, murió esta tarde en Santa Marta a los 91 años. ¡Hasta siempre viejo amado!”.
Castellanos será recordado por distintas generaciones por dirigir su afamado programa ‘Yo sé quién sabe lo que usted no sabe’, el cual además de ser icono de la televisión, marcó un antes y un después de la televisión en exteriores.
Nacido en Málaga, Santander, en 1934, Castellanos dedicó más de seis décadas a la comunicación, dejando una huella imborrable como periodista, editor, productor y director de noticieros.
Su trayectoria lo consolidó como uno de los referentes del periodismo en Colombia durante el siglo XX, cuando todavía se utilizaban los telepronter y las viejas máquinas de escribir.
SU TRAYECTORIA
Desde su infancia, marcada por la violencia política que obligó a su familia a desplazarse, Alfonso mostró una pasión por la información que lo acompañó toda la vida.
Su primer contacto con la prensa fue a los siete años, en el diario El Liberal, y a lo largo de su carrera participó en medios icónicos del país, transmitió en vivo la llegada del hombre a la Luna y ocupó cargos relevantes en la Casa de Nariño, además de experiencias internacionales que reforzaron su reputación como periodista versátil y comprometido.
Alfonso Castellanos representó para Colombia un compromiso inquebrantable con la verdad y la memoria histórica. Su estilo, marcado por su distintivo corbatín y su manera directa de comunicar, lo hizo inolvidable.
Fue también creador y conductor de programas emblemáticos como ‘Yo sé quién sabe lo que usted no sabe’, en los cuales buscaba educar a la población a través de consultas con expertos y reflexiones sobre diversos temas.
Durante la dictadura militar de 1953, fue expulsado de El Siglo a golpes de culata. Sin embargo, esta etapa lo condujo a una oportunidad en España, donde obtuvo una beca gestionada por Álvaro Gómez Hurtado. Tras su regreso a Colombia, Castellanos reanudó su labor periodística en El Siglo, donde destacó como un editor comprometido. Se relaciona con figuras políticas de la época, como Belisario Betancur, quien reconocía sus capacidades como linotipista y lo consideraba para altos cargos gubernamentales.
Transmitió en vivo y en directo a detalle, durante 11 horas ininterrumpidas, uno de los acontecimientos que marcaron la historia del siglo XX, la llegada del hombre a la Luna.
En la década de 1970, Alfonso López Michelsen lo nombró secretario de Información y Prensa de la Casa de Nariño. Este cargo consolidó su reputación como un periodista influyente, participando activamente en los consejos de ministros y en los comités de política económica.
A lo largo de su carrera, Castellanos trabajó en medios icónicos como RCN Radio, Noticias Uno, y el programa televisivo Yo sé quién sabe lo que usted no sabe, donde su distintivo corbatín se convirtió en un símbolo de su estilo único. También dirigió agencias de noticias internacionales como UPI, pasando temporadas en Nueva York para perfeccionar sus conocimientos sobre la producción de noticieros televisivos. Su paso por El Tiempo y su relación profesional con Gabriel Cano, director de El Espectador, también son testimonio de su versatilidad y prestigio
SU LLEGADA A SANTA MARTA
En sus últimos años, residió en Santa Marta, inicialmente en Mamatoco y posteriormente en Bavaria, por varias décadas, siguiendo la recomendación de su cardiólogo para cuidar su salud.
Aquí vivió una vida tranquila, en contraste con la intensidad de su carrera, pero su legado permanece como guía para nuevas generaciones de periodistas y ciudadanos que valoran la integridad, la historia y la memoria en la comunicación.
Alfonso Castellanos deja un vacío irreemplazable en el periodismo colombiano, pero su trayectoria, su ética profesional y su ejemplo de superación continúan inspirando a quienes buscan informar con rigor, pasión y compromiso con la verdad.

