El Helicoide, el centro de detención y tortura símbolo del chavismo

Concebido hace siete décadas como un enorme centro comercial, este inmueble se convirtió en un lugar icónico del chavismo.

Fue el presidente Donald Trump quien con su ultimátum al sometido gobierno interino de Venezuela ha derrumbado el temible centro de reclusión, detención y tortura del régimen chavista conocido como El Helicoide.

Durante años fue el lugar preferido del Sebin para llevar hasta allí a los opositores políticos para aislarlos y sacareles información torturándoles.

´Nicolás Maduro ha torturado, en Caracas tienen una cámara de tortura en el centro de la capital que ahora está siendo clausurada´, sentenciòn Trump.

Dicho y hecho. Si bien el Mandatario no dio más información al respecto, todo hace creer que están desmantelado «El Helicoide», un pintoresco e icónico edificio ubicado en el corazón de la capital venezolana que en los últimos años se convirtió en símbolo de la represión de la dictadura de Maduro. Concebido en la década de 1950 como un imponente centro comercial, este edificio es ahora una sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), entidad conocida como la «policía política» del régimen chavista. Policía secreta encargada de perseguir, secuestrar y matar opositores. De acuerdo con diversos reportes, los niveles inferiores de este inmueble sirven como cárceles y han albergado a diversas figuras de la oposición venezolana. Según varios relatos de ex presos del lugar, El Helicoide funciona como centro de tortura. En el lugar de las celdas no hay luz natural, tampoco baños ni ventilación adecuada, incluso, ya en 2019 llegaban denuncias de que muchos de los detenidos eran colgados desnudos y recibían palizas y baños de agua congelada.

DE CENTRO COMERCIAL A CENTRO DE TORTURAS

Para hablar de El Helicoide hay que remontarse a la década de 1950. Instalado en la Roca Tarpeya, en pleno corazón de Caracas. «El proyecto, lejos de ser una utopía, se convertiría en una realidad tangible impulsada por la iniciativa privada y desarrollada bajo el gobierno dictatorial de Marcos Pérez Jiménez», dice la publicación de El Nacional. El citado medio describe el sitio como «el vivo ejemplo de cómo combinar con acierto, en un mismo complejo arquitectónico, la concepción geométrica con el dominio de los procedimientos constructivos más avanzados de la década de 1950».

El Helicoide con una superficie de construcción de 60.000 m2, contemplaba albergar 300 locales comerciales, un helipuerto, un hotel, un domo en la parte superior y ascensores fabricados en Viena, según BBC Mundo. Con su particular forma arquitectónica, el edificio fue halagado por figuras como el pintor español Salvador Dalí y el poeta chileno Pablo Neruda, que lo describió como una «creación exquisita».

La construcción -ideada por los arquitectos Jorge Romero Gutiérrez, Dirk Bornhorst y Pedro Neuberger- fue liderada por una serie de empresas venezolanas, pero al poco tiempo quedó completamente paralizada debido a la insolvencia financiera del consorcio empresarial creado para la realización del proyecto, sumado a las trabas impuestas por el gobierno de Rómulo Betancourt y las demandas por incumplimiento de contratos por parte contratistas y propietarios que habían pagado por adelantado algunos locales comerciales.

Tras eso, El Helicoide se convirtió en un elefante blanco. Según El Nacional, el edificio fue ocupado como centro de alojamiento y acopio de ropa, alimentos, medicinas y enseres para damnificados, e incluso fue invadido y ocupado por familias sin vivienda. También hubo intenciones de convertirlo en un hotel, sede para la defensa civil, centro cultural y sede ministerial, entre otras cosas.

SEDE DEL SEBIN

En 1982, la emblemática construcción se convirtió en la sede del organismo de seguridad del gobierno venezolano, hoy conocido como Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). A partir de 2014, tras las masivas protestas contra Nicolás Maduro, el lugar comenzó a albergar a numerosos presos políticos. «La ciudad ha sido despojada de uno de sus proyectos más icónicos. Urge la reconversión de su uso: volver al punto de partida inicial y otorgarle la función para la cual fue diseñado, lo cual implicaría -con mucha certeza- la reconciliación de los venezolanos», concluye la nota de El Nacional.

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