Para el sector gastronómico, intensivo en mano de obra y con márgenes operativos ajustados, el incremento salarial representa una presión sin precedentes sobre la nómina, que se suma a otros factores críticos como el aumento sostenido en los costos de insumos y alimentos.
“Hoy el mayor riesgo para la competitividad del destino no es la falta de demanda, sino la informalidad, como la hotelería paralela que termina debilitando a quienes cumplen la ley y generan empleos dignos.
Desde los sectores hotelero, turístico, de viajes del Distrito de Santa Marta y el departamento del Magdalena, así como desde el gremio gastronómico se ha conocido la preocupación frente a la decisión adoptada por el Gobierno Nacional de incrementar el salario mínimo para el año 2026, una medida que tiene efectos directos y estructurales sobre la sostenibilidad financiera de las empresas formales del sector.
El turismo es una de las actividades económicas más importantes en talento humano en Colombia. De acuerdo con cifras sectoriales, el turismo genera más del 7 % del empleo nacional y en territorios como Santa Marta y el Magdalena se consolida como uno de los principales motores de trabajo formal, especialmente para jóvenes y mujeres.
Vale indicar que la hotelería, las agencias de viajes y los operadores turísticos operan de manera continua, 24 horas al día, los 7 días de la semana y los 365 días del año, asumiendo costos adicionales por recargos nocturnos, dominicales y festivos, lo que amplifica el impacto de cualquier ajuste salarial.
La Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica (Acodres) expidió un comunicado a la opinión pública en donde señala la preocupación frente al incremento del salario mínimo que regirá a partir del 2026, cuyo impacto real para los empleadores del país, especialmente para las micro, pequeñas y medianas empresas, será significativamente superior al ajuste nominal anunciado.
“De acuerdo con los análisis técnicos y proyecciones de costos laborales para 2026, el aumento del salario mínimo que en la práctica supera el 23% al incluir auxilio de transporte y cargas asociadas implica que el costo mensual total por trabajador para un empleador supere los $2,9 millones.
Para el sector gastronómico, intensivo en mano de obra y con márgenes operativos ajustados, este incremento representa una presión sin precedentes sobre la nómina, que se suma a otros factores críticos como el aumento sostenido en los costos de insumos y alimentos; incrementos en arriendos, servicios públicos y logística; una alta carga tributaria y regulatoria que impacta la operación diaria”, dice el comunicado.
Por su parte, Omar García Silva, presidente ejecutivo de Cotelco Magdalena, sostuvo que el incremento del salario mínimo tiene un efecto inmediato sobre la estructura de costos. “En un sector que depende del recurso humano para garantizar la calidad del servicio, este tipo de decisiones, si no vienen acompañadas de medidas de alivio, afectan directamente la sostenibilidad del empleo formal”, recalcó.
En ese orden de ideas, Cotelco Magdalena advierte que la decisión del Gobierno afectará de manera particular a los hoteles, agencias de viajes y operadores turísticos formales, muchos de los cuales aún se encuentran en proceso de recuperación económica. El gremio hotelero señala que el aumento del salario profundiza la brecha frente a la informalidad, especialmente en la parahotelería, que en ciudades como Santa Marta representa una proporción significativa de la oferta de alojamiento y compite sin asumir las cargas laborales, tributarias y regulatorias que sí enfrenta el sector formal.
“Hoy el mayor riesgo para la competitividad del destino no es la falta de demanda, sino la informalidad. Cada incremento en los costos laborales, sin un control efectivo a la hotelería paralela, termina debilitando a quienes cumplen la ley y generan empleos dignos”, precisó García Silva.
MÁS COSTOS OPERATIVOS
Adicionalmente, el aumento del salario mínimo tendrá un efecto multiplicador sobre otros costos operativos, como insumos, servicios, transporte y logística, presionando la inflación desde el inicio del año. Esta situación reduce los márgenes de operación, limita la capacidad de inversión del sector y termina impactando el precio final que paga el visitante, afectando la competitividad frente a otros destinos nacionales e internacionales.
Desde Cotelco Magdalena reiteramos un llamado respetuoso al Gobierno Nacional para que, de manera paralela a estas decisiones, se implementen medidas de alivio para los sectores intensivos en empleo, como incentivos tributarios, reducción de cargas no salariales y acciones contundentes contra la informalidad, que hoy representa uno de los principales obstáculos para la formalización y la generación de empleo de calidad.
“El turismo no solo es una actividad económica; es un tejido social que sostiene comunidades enteras. Proteger al sector hotelero y turístico es proteger miles de empleos formales y la estabilidad económica de Santa Marta y el Magdalena”, puntualizó el presidente ejecutivo de Cotelco Magdalena.

