La Secretaría de Salud de Aracataca reunió a más de 100 participantes e instituciones como ICBF, EPS, hospital local y bomberos, en una movilización que potenció la red de apoyo a madres lactantes.
En el corazón de los corregimientos de Sampués y Buenos Aires, en Aracataca, se vivió una emotiva y colorida celebración que dio apertura oficial a la Semana de la Lactancia Materna 2025. Bajo el lema “Prioricemos la lactancia materna: construyendo sistemas de apoyo sostenibles”, madres, familias, instituciones y comunidades enteras se reunieron para honrar y visibilizar la importancia de la lactancia, no solo como un acto de amor y cuidado entre madre e hijo, sino también como una práctica vital para la salud pública y la preservación ambiental. La jornada, coordinada por la Secretaría de Salud y Desarrollo Comunitario, bajo la dirección de la doctora Daulys Mendinueta, demostró un compromiso tangible con la promoción de hábitos saludables y sostenibles en el municipio, reforzando la idea de que la lactancia materna es un pilar para el bienestar de las futuras generaciones.
La movilización “Luciérnagas” se convirtió en el momento central de la celebración. En este acto simbólico, cada farol encendido representó la luz que guía el vínculo maternal durante la lactancia. Elaborados con dedicación por más de 100 participantes, estos faroles no solo iluminaron la noche, sino que también encendieron un sentimiento de orgullo colectivo hacia esta práctica ancestral. Para la comunidad, el farol fue más que un adorno: fue un manifiesto visual del amor, la protección y la nutrición que la madre brinda a su hijo desde los primeros días de vida. La caminata iluminada dejó claro que, en Aracataca, la lactancia materna no es solo un tema de salud, sino una tradición que forma parte del tejido social y cultural del territorio.
En paralelo, la suelta de globos verdes añadió un componente de conciencia ambiental a la jornada. Este gesto, en armonía con el lema nacional, simbolizó la conexión profunda entre la lactancia materna y la sostenibilidad del planeta. Se recordó que la leche materna es un alimento natural, renovable y libre de contaminantes, cuya producción no requiere envases, transporte ni procesos industriales que generen residuos. Al destacar este aspecto, los organizadores invitaron a reflexionar sobre cómo una práctica tan humana y sencilla puede contribuir significativamente a la reducción del impacto ambiental, alentando a la comunidad a construir sistemas de apoyo sostenibles que favorezcan tanto la salud infantil como la protección de los recursos naturales.
El cierre de la jornada estuvo marcado por la energía y el ritmo de la Rumbaterapia “Baila por la Lactancia”. “Amor, Vida y Movimiento”. Esta propuesta combinó actividad física, recreación y educación, creando un espacio donde madres, familias y comunidad en general compartieron momentos de alegría y aprendizaje. Entre pasos de baile y sonrisas, se transmitieron mensajes sobre los beneficios nutricionales, emocionales y sociales de la lactancia materna, reforzando su papel fundamental en el desarrollo integral de los niños. Este enfoque lúdico no solo acercó la información de manera amigable, sino que también fortaleció los lazos comunitarios necesarios para que las madres puedan ejercer su derecho a amamantar libremente, sin barreras ni prejuicios.
Finalmente, las autoridades locales recordaron que la promoción y el apoyo a la lactancia materna son herramientas clave frente a desafíos globales como la crisis climática, la inseguridad alimentaria y la desnutrición infantil. La leche materna, al ser siempre accesible, segura y adaptada a las necesidades del bebé, representa un recurso vital en contextos de pobreza, emergencias o desastres naturales.

