Los gestores culturales de Aracataca rescatan memoria de inmigrantes del siglo XX

Con la construcción de un monumento conmemorativo, hijos y descendientes de inmigrantes buscan recuperar la memoria histórica de quienes transformaron el municipio.

Un grupo de gestores culturales del municipio de Aracataca ha emprendido una iniciativa para rescatar y visibilizar la memoria de los inmigrantes que llegaron al territorio en el siglo XX y que, con su esfuerzo, contribuyeron significativamente al desarrollo social, económico y cultural del hoy reconocido municipio magdalenense.

Como parte de este proyecto, se tiene prevista la construcción de un monumento conmemorativo acompañado de una placa que incluirá los apellidos de las familias inmigrantes que se establecieron en la zona, provenientes de países como España, Cuba, Siria, Líbano, Palestina, Portugal, Italia, Venezuela, Francia, Inglaterra, Alemania, Marruecos, Aruba, Curazao, entre otros.

APORTES QUE MARCARON UNA ÉPOCA

Según los promotores de la iniciativa, las investigaciones adelantadas revelan una amplia gama de contribuciones realizadas por estas comunidades extranjeras, especialmente en sectores como el comercio, la agroindustria, la salud, la cultura y la educación. Entre los aportes más destacados se encuentra la modernización de los métodos de siembra y el uso de maquinaria agrícola, liderado por inmigrantes españoles, así como el impulso del comercio de telas y artículos misceláneos a cargo de familias de origen italiano, palestino y libanés.

En el campo cultural, resaltan figuras como el inmigrante italiano Antonio Daconte Fama, quien impulsó las primeras salas de teatro en la localidad. En el sector salud, se reconoce el trabajo del médico venezolano Antonio José Barbosa, cuya labor fue destacada en la obra Los médicos de Macondo del autor J.V. Fernández de la Gala. Así mismo, el odontólogo hispano-libanés Julián Jimeno Caneth dejó una huella perdurable en la atención bucal de los habitantes.

UN LEGADO QUE DEBE SER CONTADO

La propuesta nace del sentimiento de gratitud y memoria de hijos y nietos de estos inmigrantes, como lo expresó don José Martínez Cañate, uno de los impulsores del proyecto y descendiente de españoles. “Un día, en una visita a Barranquilla con una hija que vino de España, vimos un monumento en homenaje a los inmigrantes que llegaron por Puerto Colombia. Ahí pensé: «¿Y por qué en Aracataca no podemos hacer lo mismo?”, relató.

Martínez Cañate también recordó cómo su padre fue pionero en la siembra de palma africana en la región, transformando la agricultura con la introducción de maquinaria pesada como tractores y cosechadoras, en una época en que la siembra aún se hacía de manera artesanal. “Desafortunadamente, las autoridades han sido ajenas al gran aporte que hicieron los inmigrantes. “Hoy ni siquiera se enseña historia en los colegios, por eso este homenaje debe quedar como testimonio de su esfuerzo y visión”, afirmó.

APELLIDOS QUE DEJARON HUELLA

Entre los apellidos de inmigrantes que aún perduran en Aracataca se destacan los libaneses Saade, Saker, Sabag, Zableth, Hatun, Fadul, Bendeck; los palestinos Nadjar, Marcos, Morra, Abdala; los italianos Daconte, Fama, Todaro, Del Vecchio, Barletta; los trinitenses Andrews; los panameños Iriarte; los marroquíes Beracasa; los ingleses Joseph; los franceses Fluorizon y Barceló; los alemanes Langue; y los arubeños Jacob.

También figuran familias cubanas como los Trapero, Martínez y Castaño; venezolanas como los Barbosa, Fuenmayor, Villamil, Mendivil y Leoni; y un gran número de apellidos españoles como Lancero, Martínez, Yañes, Lagos, Macías, Oliver, Domínguez, Silva, Caneth, Jimeno, Fernández, Ferry y Vicente, entre otros.

UN TESTIMONIO VIVO

Herminia Decola de Todaro, hija de inmigrante italiano, manifestó su emoción por esta iniciativa. “Me honra que un grupo de amigos haya pensado en esto. No podemos olvidar nuestras raíces. Mi padre llegó en barco a Santa Marta, tomó el tren y decidió quedarse en el lugar que más le gustó. Aquí vivió y murió. Mis suegros, los hermanos Todaro, comercializaban oro en tiempos de bonanza bananera. Todos ellos dejaron huella en este pueblo”.

Por su parte, el doctor Manuel Barceló Nieto, descendiente de franceses, señaló que sus ancestros provenientes de Montpellier se asentaron inicialmente en el Atlántico y luego migraron a El Retén y Aracataca. “Queremos que los jóvenes conozcan su origen y comprendan el legado cultural, educativo y económico que pueden aportar a la sociedad”.

Con esta iniciativa, Aracataca busca rendir un justo homenaje a las raíces de su historia, fortaleciendo el sentido de identidad y pertenencia en las nuevas generaciones, y reconociendo a quienes, con esfuerzo y visión, ayudaron a construir la tierra de Macondo.

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