En el marco del conflicto en Catatumbo (Norte de Santander), el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf) instaló una sala crisis. Según la entidad, el propósito es asistir a las familias desplazadas por la escalada de violencia.
De acuerdo con la entidad, múltiples familias han tenido que emprender rumbo hacia Ocaña, Tibú y Cúcuta. Además, fijó la preocupación por el riesgo para los niños, niñas y adolescentes por las hostilidades entre grupos armados ilegales.
«Conozco las realidades que viven nuestros niños en muchas de las zonas donde hay conflicto armado (…). Nos hemos propuesto a trabajar junto para que haya una generación de paz en Colombia. ¿Cuál es el futuro y presente que le estamos dando a los niños y niñas si por encima de ellos siempre van a estar los negocios del narcotráfico y otro tipo de negocios que llevan a los pueblos a enfrentarse?», dijo la directora del Icbf, Astrid Cáceres.
Parte de las acciones abarcan la activación de seis unidades móviles para atender y revisar restablecimiento de derechos a menores. Otro más es la implementación de una ruta para acoger a jóvenes y alejarlos de los grupos armados.
«Todavía persiste el reclutamiento forzado», continuó Cáceres, al situar la alerta en Catatumbo, Arauca y Cauca. «Tenemos acciones y continuamos ejerciéndolas, pero los actores armados deben parar cualquier acción que involucre» a los menores. «Este llamado lo hacemos a los grupos armados que prefieren enfrentarse pasando por encima de la vida de los niños», añadió Cáceres.
El instituto aseguró que las medidas incluyen la presencia de nutricionistas, psicólogos y trabajadores sociales; así como el envío de 2232 unidades de bienestarina líquida y 600 cajas de 21.600 unidades de dicho producto.
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