El monumento ‘engalana’ el centro de la Plaza del Centenario de Ciénaga como el mayor referente de la pujanza, civismo y amor que los cienagueros le profesan a su pueblo.
POR
EDGAR
TATIS GUERRA
El emblemático Templete de Ciénaga, una obra arquitectónica de estilo renacentista que se constituye en uno de los iconos más representativos de los cienagueros está cumpliendo sus primeros 100 años de haberse construido.
En palabras del escritor Ismael Correa Diazgranados, nacido en Ciénaga y conocedor de la historia de esta ensenada marinera, “El Templete es el símbolo del ‘cienaguerismo’ o sea del amor profundo a Ciénaga y una contribución a su progreso”.
La vistosa construcción de color blanco que ‘engalana’ el centro de la Plaza o Parque del Centenario fue diseñada por el arquitecto francés Eduardo Carpentier, hijo del escritor Alejo Carpentier quien vivía en La Habana-Cuba.
En este 2025 la Alcaldía Municipal de Ciénaga liderada por el alcalde Luis ‘Becho’ Fernández Quinto reconoce los cien años de El Templete a través de las distintas piezas de promoción del Festival Nacional del Caimán Cienaguero, en su versión número 62.
Así mismo se ha iniciado una campaña cultural y de pedagogía en aras de afianzar el sentido de pertenencia inculcando en los niños, jóvenes, adolescentes y en la población en general la importancia de El Templete en el posicionamiento de Ciénaga como parte de la Red de Pueblos Patrimonio en Colombia, un destino turístico que acoge a muchos visitantes nacionales y extranjeros.
El escritor, poeta y comunicador Delfín Sierra Tejada en su sección ‘Navegando por la Historia Presencia Periodística’, en la emisora ‘Delfín Stéreo’ compartió testimonios claves con historiadores, gestores culturales e investigadores de Ciénaga con el propósito de conocer más sobre El Templete que ha sido testigo del desarrollo en la sociedad.
“Don Ismael Correa Diazgranados, estudioso de la historia de su pueblo natal nos deja este ejemplar trozo de los días del pasado esplendoroso de Ciénaga con un dato contundente que todos debieran conocer y mucho más los que dicen que aman a este pueblo y disque estudian o conocen su historia. Los planos del Templete y de la obra, los trajo a Ciénaga, don Manuel Julián de Mier, hijo de Leonor Aldana que era cubana”.
En palabras de Sierra Tejada, El Templete luce impetuoso en el centro de Ciénaga como el mayor referente de la pujanza, el civismo y amor que los cienagueros le profesan a su pueblo. Reconoce que desde aquel año 1925 cuando se erigió la monumental obra gracias a la iniciativa de un puñado de personas y de algunos miembros de la sociedad quienes con sus aportes económicos le dieron ese regalo especial a Ciénaga.
“Han transcurrido cien años desde aquella época cuando se construyó esta obra monumental al que siempre se le ha dado el uso y la destinación para el que fue diseñado por el arquitecto francés Eduardo Carpentier, quien contó con el apoyo decidido y respaldo económico de la Sociedad de Mejoras Públicas representada en su momento por Manuel Julián de Mier, Óscar de Castro, Carlos Armenta Vásquez, Mario Charris Cabana y Atilio Álvarez Correa, quienes emprendieron la tarea de ornato y embellecimiento de la hoy Plaza del Centenario”, asegura Sierra.
El Templete al igual que otros monumentos ubicados en los alrededores del centro histórico de Ciénaga poseen una riqueza arquitectónica con un legado para explorar, conocer y valorar. En la actualidad y con ocasión de sus primeros cien años casi todas las miradas se enfocan en esta construcción, y no cabe duda de que constituye en un sano pretexto para todo su entorno sea revitalizado.
Numerosas personas tanto locales como foráneas que llegan a la Plaza del Centenario en Ciénaga a contemplar El Templete se quedan recorriendo la zona y de repente se asombran al ver las iguanas paseándose como ‘Pedro por su casa’ en busca de agua para saciar la sed al igual que distintas aves entre ellas las palomas, porque curiosamente las fuentes de agua instaladas en la acogedora Plaza están secas y repletas de hojarasca.
Delfín Sierra recuerda que Darío Torregrosa Pérez escribió una singular nota que aparecía publicada en el directorio telefónico de Ciénaga por allá en la década de los años setenta y que se conserva en los archivos, de la cual destaca: “Es el Templete la más bella obra de arte que ostenta Ciénaga, y a pesar de haber sido construido para presentar en las tardes apacibles románticas serenatas, hasta la fecha no ha prestado tal oficio, pues se le tiene sencilla y llanamente, como una obra de arte, que simboliza la cultura de un pueblo costeño, civilizado y culto”.
Por su parte el escritor Guillermo Henríquez Torres aseguró en una de sus crónicas relacionadas con la importancia de la Plaza del Centenario en uno de sus aniversarios que “El Templete es de forma circular con corona sostenida por ocho columnas. Su aspecto general se inspiró en los templos romanos como aconteció en el templete Versalles. Lo cierto es que parece un pudin nupcial”.
Para los gestores culturales, académicos y representantes del turismo, los cien años que cumple la construcción de El Templete son la oportunidad para afianzar el sentido de pertenencia al tratarse de uno de los iconos del patrimonio histórico, arquitectónico y cultural que ‘engalana’ la Plaza más acogedora que tiene Ciénaga.
“El Templete, que es además una referencia fehaciente del amor al terruño y la contribución de un grupo formidable de sus hijos a esta tierra que conformando la Sociedad de Mejoras Públicas y con el aporte personal de sus miembros y algunos hombres de nuestro conglomerado se logró esta obra monumental que se ha convertido en el máximo símbolo del orgullo cienaguerista que se yergue como majestuosa obra de la arquitectura que tanto impera en nuestro centro histórico”, enfatizó Delfín Sierra Tejada.

