La extracción de material de cantera para el viaducto que se construye en la vía Ciénaga a Barranquilla, está causando una gran erosión en los cerros tutelares de la ciudad, en el sector de Bureche, en el oriente de la ciudad.
La denuncia de lo que ocurre cada noche cuando con cargas de dinamitas hacen el retiro de grandes peñascos que pone en riego la poca vegetación de cerro seco tropical en esa zona, la hicieron los residentes en la vereda Buenos Aires.
Sostienen los denunciantes, que prácticamente frente a las narices de las autoridades ambientales como el Dadsa y Corpamag, están ocasionando una gran erosión en los pocos cerros que está acelerando el proceso de extinción de la flora y la fauna, en el corredor y santuario del Jaguar en su tránsito al corregimiento de Minca.
Mario Daza representante legal de la Fundación Cerro Seco vereda Buenos Aires Marta denunció ante la opinión pública la explotación de esa cantera que pone en peligro los bosques secos de toda esta zona urbana y rural de la ciudad.
“Esas operaciones en la cantera, que se alcanza a divisar desde ciertos barrios de la ciudad, amenaza seriamente el ecosistema de toda esta zona de la ciudad vital para la sobrevivencia de especies como el jaguar y varias de aves exóticas. La exploración del material que se extrae de esta cantera es para reforzar los trabajos del viaducto que se construyen en la vía Ciénaga a Barranquilla”, sostuvo el líder comunal.
Llamó la atención de las autoridades ambientales reseñando que sería importante que el Dadsa y Corpamag revisaran todas estas condiciones en que se está explotando este material y evaluaran el daño ambiental que está causando a la zona urbana y rural afectando seriamente la salud de los samarios.
En sus redes sociales, más exactamente en su cuenta de Facebook, Beatriz Hernández, advierte qué, cómo es posible que, en las barbas de la Policía Metropolitana de Santa Marta, Mesan, cerca al nuevo estadio de fútbol Sierra Nevada de Santa Marta, la vereda Buenos Aires, el Megacolegio, Quinto Centenario, una guardería y muchas viviendas donde habitan niños y adultos mayores, estén realizando este tipo de explosiones.
“También afectan a la fauna existente. Pueden desencadenar muchas tragedias por que el fuerte movimiento puede provocar el desprendimiento de rocas gigantescas que bajando desde los cerros pueden arrasar con viviendas enteras y con las personas que las habitan”, sostiene.
Advierte que, nos corresponde reaccionar urgentemente. Acudir a acciones jurídicas y todo lo que corresponda hacer para frenar este tipo de actividades. “El bien común debe estar por encima de intereses particulares”.

