Por
RAMÓN
PALACIO BETTER*
La Sociedad Bolivariana del Magdalena invita a la comunidad a participar de la ceremonia eclesiástica que se realizará este miércoles en la Catedral Basílica de Santa Marta, a las 12:00 del mediodía, con el fin de conmemorar el natalicio del Padre de la Patria, El Libertador Simón Bolívar, quien nació el 24 de julio de 1783 en Caracas, Venezuela.
Y falleció el 17 de diciembre de 1830 en la Quinta de San Pedro Alejandrino en Santa Marta, a la edad de 47 años, constituyendo estos emotivos sucesos en Santa Marta, en una gran Ciudad Bolivariana por excelencia, toda vez, que sus restos mortales permanecieron debidamente sepultados en la Catedral Basílica, durante 12 años consecutivos, de 1830 hasta 1842, cuando los gobiernos de Colombia y Venezuela conjuntamente ordenaron el traslado de los restos mortales del Libertador, a su ciudad natal, Caracas y sepultados en el Panteón Nacional de Venezuela, en donde permanecen actualmente.
Simón Bolívar nació en una familia de origen vasco de la hidalguía criolla venezolana. Ingresó como cadete en el Batallón de Milicias de Blancos de los Valles de Aragua en enero de 1797, del cual había sido coronel años atrás su propio padre.
Bolívar supo combinar el adiestramiento práctico en sus deberes militares y el aprendizaje teórico de materias fundamentales para la formación castrense. Tras la caída de la Primera República de Venezuela (1810-1812) se exilió en Cartagena, y buscó ayuda de la Nueva Granada para recuperar su país. En 1813 condujo la llamada Campaña Admirable, su desempeño fue tal que fue proclamado como El Libertador.
A partir de ese momento lideró el destino de su país en la Segunda República de Venezuela (1813-1814), hasta la violenta reconquista española. Nuevamente, Bolívar se dirigió a la Nueva Granada en busca de apoyo. Ahí lideró un ejército para unificar las provincias de Santa Fe y Tunja; luego se propuso someter a las fuerzas realistas en Santa Marta, pero fue derrotado en Cartagena por los patriotas ―le negaron su apoyo y se vio obligado a huir a Jamaica―. En esta Isla del Caribe, continúa expresando sus ideas y asienta un principio fundamental: la soberanía de los pueblos independentistas, cuyo sentido y significado debe provenir no de realidades extranjeras, sino de la propia, la de las personas nacidas en América.
Entre 1816 y 1819, lanzó una tercera revolución: obtuvo control efectivo de gran parte del territorio de la actual Colombia. Llamó a esta tercera etapa ‘Campaña Libertadora’ de Nueva Granada, y en 1819 cruzó los Andes y venció a las tropas realistas españolas en la batalla de Boyacá, consiguiendo finalmente la independencia de la región.
Uno de las grandes esperanzas de Bolívar fue la gran confederación de todas las antiguas colonias españolas de América, cuya inspiración era el modelo de los Estados Unidos. En esta unión americana, panamericana, las naciones debían cooperar como socios para un bien común, integradas y aliadas en nombre de la paz y la solidaridad continental. No logró su cometido, pero la esperanza no se ha perdido. Por esta razón, es común referirse como sueño bolivariano a la búsqueda de esta hermandad latinoamericana. Autor, Ramón
Palacio Better, presidente de la Sociedad Bolivariana del Magdalena.

