Los árboles embellecen el paisaje brindando sombra agradable que invita al disfrute de la vida por un entorno equilibrado.
POR
EDGAR
TATIS GUERRA
Algunos árboles plantados en espacios públicos del centro histórico de Santa Marta están a tiempo para ser reubicados antes de que sea demasiado tarde, especialmente de las bongas y ceibas cuyo crecimiento es asombroso.
En el emblemático parque de Bolívar junto a la ‘Fuente de las cuatro caras’ algunas ceibas están en pleno desarrollo, mientras que en el Camellón de la Bahía ya se aprecian otros árboles más robustos que en un futuro podrían originar inconvenientes con sus raíces en el subsuelo ya que corresponden a especies cuyo tronco es grueso en su adultez.
De acuerdo con la opinión de expertos ecologistas e ingenieros agrónomos, existen especies de árboles nativos como el Marucutú (Lonchocarpus sanctae-marthae Pittier) que perfectamente podrían sembrarse en zonas verdes del centro histórico para brindar sombra generando espacios más agradables a propios y a visitantes.
El marucutú, también conocido en otras regiones de la costa caribe colombiana como sietecueros, papozambo o majomo, es una especie de árbol de la familia de las fabáceas, endémica en la región. En la ciudad de Santa Marta (Colombia), es considerada una especie nativa la cual encontramos en los cerros que circundan la ciudad, pero que lamentablemente se ha ido extinguiendo a causa del impacto que ha generado la expansión urbana descontrolada de la ciudad.
Según el ingeniero agrónomo Oscar Cervantes, autor del blog santa marta y su flora, “las plantas tienen gran importancia para el medio ambiente y el ser humano, desde dos aspectos muy importantes: el ecológico y el económico. Dadas las condiciones particulares de nuestra región, especialmente por la gran influencia que ejerce la Sierra Nevada de Santa Marta en nuestra ciudad los bosques tienen un rol clave ya que protegen el suelo contra la erosión evitando los deslizamientos y el arrastre”.
Fue categórico al afirmar que los bosques dan cobertura y alimento a la fauna silvestre, pero además mantienen la fertilidad de los suelos y la restituyen al ser grandes productores de materia orgánica y recicladores de nutrientes.
No cabe duda de que Santa Marta es una ciudad que se reverdece en época invernal ya que los cerros tutelares que la circundan mudan sus hojas e inclusive se aprecian árboles florecidos, los cuales embellecen el entorno cautivando la mirada de samarios, residentes y turistas.
“Los bosques son fuente de una alta diversidad de productos útiles como la madera, alimentos, plantas medicinales, y productos industriales (gomas, resinas, tintes, fibras, aceites, etc). Los árboles descontaminan el aire, lo oxigenan y purifican por la producción de oxígeno y la retención de partículas”, anotó Cervantes.

