En la cima de un cerro sagrado de Lima, chamanes peruanos lanzan hojas de coca en la tierra, mientras la serpiente «María» se desliza por las imágenes de varios presidentes. Es el momento de hacer los pronósticos para 2023.
Walter Alarcón viste un poncho verde con líneas de colores. Coloca frente a él la imagen de Luiz Inacio Lula da Silva, quien asumirá la Presidencia de Brasil el 1 de enero.
«El mandato de Lula al inicio va a ser un poco complicado porque van a haber opositores que no estarán de acuerdo con el pensamiento que tiene, pero luego las cosas se van a allanar y va a hacer un buen papel en el hermano país de Brasil» dice Alarcón, quien además es el presidente de la Organización de Chamanes del Perú.
Con humeantes ollas de barro y hierbas aromáticas, también se preocupan por la salud de Pelé, el rey del fútbol brasileño, internado en un hospital de Sao Paulo.
«A Pelé, tanto nosotros como en el mundo entero, lo apreciamos porque ha sido buen futbolista», dice el chamán Cleofé Sedano, quien, lamentablemente, no visualiza un panorama positivo inmediato.
Por eso entra en acción Ana María Simeón, «Librana», una chamana andina, para lanzar energías positivas, con incienso, ruda, flores amarillas y hojas de coca.
«Queremos cuidar su salud, más que nada por los años que tiene. Va a tener algunas complicaciones, pero pasajeras enfermedades que se van a poder superar. Por eso que lo hemos levantado (lanzado energías), para que siga adelante».
En el ritual, los curanderos también colocaron en el suelo las fotografías de la presidenta peruana, Dina Boluarte, y su antecesor, Pedro Castillo, detenido por un fallido golpe de Estado el 7 de diciembre. «El año que viene va a ser muy difícil para ella (Boluarte) por los errores que está cometiendo. Va a tener muchos conflictos. Vamos a tener muchas sorpresas en la política», indica Sedano.
FIN DE LA GUERRA
Sobre unas coloridas mantas extendidas encima de la tierra, los chamanes pusieron naranjas, mandarinas, bananas y manzanas, como señal de abundancia y prosperidad. Además, con pétalos de flores amarillas, dibujaron los números del año 2023.
La boa «María», una serpiente amazónica, se desliza sobre las fotos del presidente ruso, Vladimir Putin, y del mandatario ucraniano. Volodimir Zelenski, naciones que están en guerra desde hace casi un año.
«Se va a calmar la guerra, ya va a haber paz este año que viene, ya se va a aplacar esa furia y mal entendimiento entre Rusia y Ucrania», asegura Sedano, propietario de «María», a la que lleva en un morral. /AFP

