355 negocios para incluir población migrante impulsados en últimos 3 años

Durante tres años, Ayuda en Acción, en alianza con la Fundación WWB Colombia y con financiación de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) en Colombia, impulsó la integración socioeconómica de población migrante y comunidades de acogida en Cúcuta y Villa del Rosario, a través de formación en finanzas, manejo de herramientas tecnológicas, acompañamiento psicoemocional y acciones de promoción y sensibilización en temas de género, como la economía del cuidado.

Esta iniciativa hizo parte del convenio regional “Recuperación socioeconómica justa e incluyente de la población venezolana y de acogida en Ecuador, Perú y Colombia” una apuesta de cooperación internacional, que abarca parte del Sur Global, orientada a potenciar las oportunidades de integración socioeconómica de la población migrante y refugiada venezolana para que reconstruyan y fortalezcan sus medios de vida en los territorios de acogida.

En Colombia, la intervención se concentró en el departamento de Norte de Santander, concretamente en Cúcuta y Villa del Rosario. Estos municipios figuran entre los principales receptores de población migrante venezolana: según datos oficiales, del Grupo Interagencial sobre Flujos Migratorios Mixtos [GIFMM] (2024) concentran cerca del 60% (unas 198.000 personas) del total de migrantes presentes en el departamento.

A lo largo de tres años de trabajo, se desarrollaron procesos formativos liderados por la Fundación WWB a través de su programa Yarú Virtual, que permitieron fortalecer a más de 355 emprendedores y emprendedoras, donde el 85% son mujeres, para potenciar sus habilidades financieras, organizar sus unidades productivas y mejorar su capacidad técnica, con el fin de fortalecer su competitividad en los mercados locales.

Por su parte, Ayuda en Acción ha acompañado el proceso en territorio mediante la entrega de capital semilla a más 110 unidades productivas y con la implementación de estrategias orientadas a acercar a los emprendedores a los servicios empresariales y a la oferta institucional de los gobiernos locales; además, ha generado espacios de comercialización que conectan a emprendedores de la periferia con las dinámicas económicas territoriales.

Al respecto Lennymar Colina una de las participantes del programa menciona:
“Aprendí muchas cosas que no sabía para manejar mi negocio: cuál era el punto de equilibrio, cuáles eran las ganancias, a sacar el costo de lo que produzco, cómo competir con otros negocios… Aprendimos sobre el ahorro, los gastos y también trabajamos mucho nuestra parte emocional. Fueron muchas las cosas que aprendimos, que, si me pusiera a hablar más, me quedaría corta”.

Para Angie Colmenares, coordinadora regional de Ayuda en Acción en Norte de Santander, uno de los principales aportes de esta iniciativa ha sido generar oportunidades de formación e inversión para que la población migrante y las comunidades de acogida fortalezcan sus medios de vida y encuentren en el emprendimiento una alternativa de estabilización económica. Un esfuerzo que ha contribuido al fortalecimiento de sus negocios y a su participación en las dinámicas económicas del territorio.

Los resultados reflejan el alcance de este acompañamiento. A lo largo de las tres cohortes, el 80 % de los emprendimientos avanzó en su proceso de aceleración y el 66 % incrementó su base de clientes. Además, los negocios registraron un aumento promedio del 106 % en sus ingresos, hasta alcanzar una media de 2.800.000 pesos mensuales.

A estos avances se suman otros indicadores de fortalecimiento empresarial: el 54 % de los emprendimientos se encuentra formalizado y el 80 % incorpora prácticas de sostenibilidad ambiental en sus operaciones, fortaleciendo su participación en el ecosistema empresarial local.

Como parte de este proceso, se desarrollaron dos jornadas virtuales de sostenibilidad ambiental, en las que las personas emprendedoras abordaron temas de economía circular, optimización de insumos, reutilización de materiales y gestión de residuos.

Johana Urrutia, directora de Programas de la Fundación WWB Colombia, celebra el cierre de un ciclo de más de tres años de apoyo a la iniciativa. «Haber apoyado la formación y el acompañamiento a pequeños negocios en Cúcuta ha sido muy importante”. Para ella, el proceso sirvió para fortalecer las capacidades financieras de la población migrante y mejorar sus ingresos a través de la preparación, el acompañamiento y el crecimiento de estos pequeños negocios en la región. «Seguimos contribuyendo a cerrar esas brechas de desigualdad, a la participación económica y al desarrollo de la población migrante».

Aprender a ahorrar, presupuestar y vender

A través de Yarú Virtual, las personas emprendedoras fortalecieron sus conocimientos en educación financiera, digitalización y gestión de negocios. El proceso incluyó asesorías personalizadas sobre costos, fijación de precios, proyección de ventas y planificación financiera, que permitieron construir planes de negocio e inversión adaptados a sus necesidades.

De manera complementaria, el programa presencial Manejo Exitoso del Dinero (MED) promovió habilidades de ahorro, elaboración de presupuestos y acceso a servicios financieros, mediante actividades prácticas y participativas.

En un año, los resultados evidenciaron avances en la gestión de los negocios. El registro de ventas, compras y gastos pasó del 51,1 % al 97,2 %, mientras que el ingreso promedio por ventas aumentó un 86 %, de 1.573.357 a 2.929.836 pesos. Además, el 93,6 % de las personas emprendedoras comenzó a recibir pagos mediante billeteras electrónicas y el 55,8 % consolidó el hábito del ahorro.

Yulmeris Silva, emprendedora del sector de belleza, destaca los conocimientos que puede usar diariamente: “Me llevo lo más bonito, aprender cómo manejar el negocio. También me llevo el taller de manejo de la IA y el manejo exitoso del dinero, porque aprendí a dividir cuentas y crear contenidos”.

El acompañamiento se complementó con formación en marketing digital, asesoría jurídica, orientación para la formalización y espacios de acercamiento a servicios financieros. En una feria virtual con Bancolombia, Banco W y Nequi participaron 116 personas, en un ejercicio que permitió identificar que las personas migrantes venezolanas pueden abrir cuentas de ahorro con el Permiso por Protección Temporal (PPT). Sin embargo, aún persisten barreras para acceder a créditos formales.

La tecnología también ocupó un lugar importante. En un taller presencial de inteligencia artificial, con la participación del 88 % de las personas activas en Yarú Virtual, se exploraron herramientas como ChatGPT y Canva para crear contenidos y mejorar las estrategias comerciales. “Tuvimos talleres presenciales, vimos lo que es la inteligencia artificial y el marketing digital, algo muy chévere”, recuerda Rafael Ángel Marchena, propietario de Comidas Rápidas Ranchera BBQ.

Cuidar también lo emocional

El bienestar y la salud emocional de las personas emprendedoras también fueron parte del acompañamiento. Por ello, el proyecto implementó estrategias de sensibilización y formación orientadas a reconocer los desafíos personales y familiares que enfrentan quienes buscan sacar adelante sus negocios.

“Aprendimos a soltar, a conversar sobre aquellas cosas que uno, por ser emprendedor, en el día a día no habla”, recuerda Lennymar Colina, emprendedora participante.

A través de “Café con Galletas” se generaron espacios de reflexión sobre el trabajo de cuidado no remunerado, el reconocimiento de la economía del cuidado y la importancia de equilibrar las responsabilidades del hogar con el emprendimiento. Asimismo, mediante el cine taller “Ofelia no está sola”, alrededor de 223 personas participaron, entre el 2024 y 2026, en espacios de sensibilización sobre prevención de violencias basadas en género.

“Cambié de mentalidad. Con Yarú aprendí muchas cosas para mi vida, gracias a los profes por ese ánimo y por darnos las ganas de seguir creciendo”. Giovanny Gallegos, quien participó junto con su esposa Ana.

A estas experiencias se suma la mirada de Nilden Josué Rengifo, docente facilitador del proceso, quien destaca la disposición de las personas participantes para aprender y aplicar nuevas herramientas en sus negocios. Para muchas de ellas, especialmente aquellas que migraron o retornaron, emprender significó también comenzar de nuevo, buscar el sustento de sus familias y reconstruir sus proyectos de vida.

La última cohorte de Yarú Virtual certificó a 94 personas de Cúcuta y Villa del Rosario. en su mayoría migrantes de origen venezolano. Esta edición incorporó espacios presenciales de formación especializada, con orientaciones técnicas de la DIAN y Colpensiones sobre formalización tributaria y alternativas de protección económica para la vejez, a través del programa Beneficios Económicos Periódicos (BEPS).

Como parte de las acciones de cierre, el proceso contempla la realización de una feria de emprendimientos y articulación financiera el 30 de octubre, así como la entrega y verificación de activos productivos destinados a 37 unidades de negocio y la presentación de los resultados de seguimiento durante noviembre. Estas acciones buscan dar continuidad al fortalecimiento de los emprendimientos y a las oportunidades de inclusión económica construidas a lo largo de los tres años de intervención.

/colprensa

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