El presidente de la Dimayor, Carlos Mario Zuluaga, confirmó que no hay fecha definida para reprogramar el partido entre Millonarios y Once Caldas, suspendido minutos antes de iniciar en El Campín por el mal estado de la gramilla. En entrevista con Mañanas Blu, el dirigente explicó que la decisión se tomó tras una revisión final con el árbitro, en la que se comprobó que el césped no estaba pegado al suelo, y reconoció que la situación complica el calendario del campeonato.
La Dimayor había publicado la noche anterior, en sus redes sociales, videos y fotografías con un mensaje claro: no estaban dadas las condiciones y la gramilla no era apta para el fútbol profesional. Para ese momento, según Zuluaga, había en el estadio más de 20.000 hinchas.
Sin fecha para Millonarios vs. Once Caldas
Consultado sobre si ya existe una nueva fecha para el encuentro, Zuluaga fue categórico: “No, desafortunadamente no”. El presidente de la Dimayor explicó que esto representa un problema adicional, pues el fútbol colombiano tiene compromisos con la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana. Si no hay campeón antes de la primera semana de diciembre, advirtió: “Se nos complica la situación”.
Sobre la posibilidad de que Once Caldas reclame los puntos por no haberse disputado el partido, el dirigente la descartó. Aseguró que existe un acuerdo de “fair play” con los clubes, que entienden que hubo una fuerza mayor.
El concesionario, en el centro de la polémica
Zuluaga insistió en que la Dimayor no administra el estadio y que la firma responsable, Sencia, aseguró hasta el último momento que se podía jugar. Según explicó, el concesionario lo sostuvo en videos, por escrito y con técnicos a bordo, y la Dimayor acompañó durante los últimos tres días la instalación de la gramilla. Aunque la entidad tenía una postura contraria, el tratamiento final consistía en cubrir totalmente el césped por la lluvia, y estuvo tapado todo el día.
Cuando fue destapado, y durante la revisión con el árbitro, se constató que no se podía jugar. “No habían pegado sobre todo todos los pliegues”, relató el dirigente, quien reconoció que lo que había sobre el terreno era, en la práctica, un tapete que no estaba adherido al piso.
Zuluaga contó que, tras la inspección con el árbitro, el concesionario sostuvo que el partido podía jugarse, “que fue lo peor”, en sus palabras, y que incluso intentó atribuir el problema a la Dimayor. El presidente de la entidad aseguró que las pruebas fueron expuestas públicamente para evitar que se dijera que el ente rector no quería jugar en El Campín. Según indicó, en el recorrido por la cancha estuvieron presentes los 12 clubes, los árbitros y los veedores oficiales.
Durante la entrevista, los periodistas recordaron que Sencia ha señalado que el único factor por encima de lo permitido era la humedad, que superaba el 50 % y llegaba al 53 %. Zuluaga no se refirió a esa cifra, pero sostuvo que perdieron la confianza en el concesionario.
El riesgo de lesiones
Al ser consultado sobre los peligros de jugar en esas condiciones, el presidente fue claro: existía la posibilidad de una lesión grave. Explicó que los futbolistas dependen de sus pies, tobillos y rodillas, y que en cualquier momento uno de ellos podía lesionarse.
Zuluaga ofreció disculpas a los hinchas de Millonarios y de Once Caldas que acudieron al estadio en un día de lluvia.
¿Se juega Santa Fe vs. Jaguares?
Otra incógnita es el partido entre Santa Fe y Jaguares, previsto para el día siguiente en El Campín. El presidente de la Dimayor admitió que nadie puede asegurar que la cancha estará en condiciones. Anunció que se realizaría una inspección en la mañana y una reunión con Esencia, además de conversaciones con los dos clubes involucrados.
Conciertos y estadios: “una total desventaja”
El dirigente aprovechó para cuestionar el uso de los escenarios deportivos en Colombia. Afirmó que se privilegian los conciertos y que el fútbol enfrenta condiciones estrictas, como la prohibición de vender cerveza sin alcohol en el estadio, mientras que en los conciertos, según dijo, se distribuyen droga y licor y asisten menores de edad. “Hay muertos y no pasa nada”, afirmó, y concluyó que el fútbol está en una “total desventaja”.
Zuluaga sostuvo que esta no es la primera vez que se daña la cancha de El Campín, pues, según dijo, se ha destruido en más de una ocasión en los últimos dos años por el uso que se le ha dado. Explicó que, a diferencia de otros países, en Colombia los estadios no cuentan con canchas retráctiles ni con las condiciones mínimas para compaginar conciertos y partidos. Añadió que la familia Camacho donó los terrenos con una finalidad específica, que hubiera fútbol, atletismo y tenis, y afirmó que esa misionalidad fue cambiada.
Respecto a la posibilidad de frenar conciertos por vía judicial, recordó que se impidió uno en el estadio de Techo mediante una tutela. Sobre El Campín, dijo que se han intentado muchas cosas, pero que hay un negocio de por medio. Los periodistas mencionaron que en los próximos dos meses se esperan siete conciertos más en el estadio.
Medidas y consecuencias para los clubes
Zuluaga adelantó que la Dimayor se pondrá más estricta: no se jugará fútbol en las ciudades que no tengan un escenario dispuesto para ello, y los equipos tendrán que acudir a estadios pequeños, con el consiguiente sacrificio económico. Señaló que los clubes atraviesan una situación financiera difícil y que esto los perjudicaría aún más.
Además de El Campín, indicó que la problemática se presenta también en Medellín y en otras ciudades del país. “Nadie se ha preguntado cuánto costó lo de ayer y quién cubre esos costos”, afirmó.
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